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Un libro recoge las cartas inéditas del rey Balduino de Bélgica, cargadas de espiritualidad

“El secreto de la vida del Rey Balduino residió en la profundidad de su vida espiritual y de su unión con Dios”, dice el cardenal Leon Joseph Suenens, autor del libro

Balduino y Fabiola.
photo_camera Balduino y Fabiola.

El libro “El Rey Balduino. El legado de su vida” (LibrosLibres) recoge las cartas inéditas del monarca, cargadas de espiritualidad, así como fotografías no conocidas hasta ahora. Las cartas privadas del Rey Balduino, cedidas por los propios destinatarios, traslucen la profundidad de su vida espiritual, unión con Dios y humanidad. 

“El secreto de la vida del Rey Balduino residió en la profundidad de su vida espiritual, de su unión con Dios, vivida día a día y traducida en gestos cotidianos de servicio a los demás”, desvela el cardenal Leon Joseph Suenens, autor del libro que ahora ha sido traducido al español y una de las personas más cercanas al monarca en los 35 últimos años de su vida.

No sería descabellado pensar que después de repasar la correspondencia privada y, hasta ahora, inédita, que el monarca belga mantuvo con numerosas personas de los más diversos ámbitos, podríamos encontrarnos ante un futuro santo canonizado por la Iglesia católica, al estilo de San Luis de Francia o de Fernando III el Santo, como se preguntan desde la editorial. 

Enamorado de Fabiola

El rey Balduino fue, ante todo, un hombre enamorado de su mujer, Fabiola de Mora y Aragón, una aristócrata española hija de los marqueses de Casa Riera. “Era demasiado bonito; tenía ganas de llorar de alegría y gratitud a nuestra Mamá del cielo”, escribió el rey poco tiempo después de conocerla. Su historia de amor, solía repetir, era “más bella que una leyenda”. “En general se sueña por la noche y se está despierto durante el día; en estos momentos me parece soñar despierto”, escribió. “¿Por qué, Señor, has removido cielo y tierra para darme esta perla preciosa que es mi Fabiola?”, escribió en sus apuntes espirituales.

Cercanía a los niños

La reina Fabiola tuvo cinco abortos involuntarios y la pareja real falleció sin descendencia, pero eso no impidió que Balduino sintiera una gran predilección por los niños. En mayo de 1979 recibieron a 700 de ellos en su palacio de Laeken, y el monarca les dijo: “El mundo necesita amor y alegría. Vosotros podéis dárselo. Es fácil decirlo pero es difícil hacerlo. Hay que ejercitarse y volver a empezar todos los días”. “Intentadlo, perseverad en este esfuerzo de amar con las obras. No os desaniméis nunca. Si lo hacéis así, veréis cambiar hasta las caras de las personas que están a vuestro alrededor y, por la noche, sentiréis una gran alegría en vuestro corazón. Sed constructores de amor”, subrayó.

Con una niña síndrome de Down

En una carta íntima a una joven madre de familia, Balduino rememora un hecho que le llamó poderosamente la atención durante esa reunión con niños: “En un rincón se encontraba un grupo de minusválidos entre los cuales había algunos niños con síndrome de Down. Llevo un plato de caramelos a una pequeña que apenas podía controlar la mano. Con inmensa dificultad consigue coger un caramelo, pero, para mi asombro, veo que se lo da a otro niño. Durante un buen rato, sin quedarse siquiera uno para ella, repartió caramelos a todos los niños sanos, que la miraban boquiabiertos. Era algo digno de verse. Qué misterio de amor en estos seres físicamente disminuidos”.

Devoción a la Virgen María

“No te desanimes nunca. Comienza de nuevo siempre con Ella. Nunca te decepciones por tu debilidad. Con esto, cuando se asume plenamente, el Señor hace grandes cosas”

“Trata de vivir en cada momento en María y con María. ¡No te desanimes si te sales de tus casillas! Una mirada, y te volverás a sumergir en Ella”. 

“Sé feliz plenamente porque realmente tengo la impresión de que María, al mirarte, sonríe”.

Relación con Dios Padre

“Ser hijo de Dios, hija de Dios, significa que hay algo verdaderamente divino en mí, en ti, en cada uno. ¡Es una auténtica locura! Si eso es cierto, hay comportamientos que tienen que cambiar en nosotros. Soy hija de Dios, ya no tengo derecho a no estar alegre, a criticar, a quejarme a no tratar a todos con respeto infinito sabiendo que él también es hijo de Dios, aunque él lo ignore. Mi actitud debería revelárselo”.

Vivir en Jesús

“No olvides que Jesús no es como nosotros. Su amor es siempre lo primero y su confianza en ti, como su ternura por ti, son infinitas. Durante los largos recorridos en coche háblale, canta para Él, escúchale”.

El momento presente

“Vivir el momento presente en alegría y confianza de que nada puede sucedernos que no sea permitido o querido por nuestro Padre del Cielo para nuestra mayor felicidad”.

“Salta de alegría pase lo que pase. Tienes en ti el mayor tesoro del mundo: la Sabiduría Eterna, la Alegría, el Amor”.

En las pruebas

“Las dificultades que estás experimentando actualmente no son el resultado de “una mala suerte” o de una distracción del Señor. Él lo permite para tu santificación”.

“El Señor te espera en la cima y, al mismo tiempo, te acompaña en cada paso que das. Siempre está a tu lado, y se alegra cada vez que te levantas”.

En la sequedad y el desierto espiritual

“Los periodos de sequedad y desierto son momentos que no hay que dejar pasar esperando tiempos mejores. De hecho, es la ocasión para mostrar a Dios que Le amamos realmente por Sí mismo y no para recibir a cambio Su alegría y Su paz. Es un acto de fe y amor completamente gratuito”.

Acoger los dones de Dios

“Hemos notado que se te ha dado una forma de amor de una manera especial: es la compasión –sufrir con-. Desarrolla este maravilloso don que es el del corazón de Dios por sus pobres hijos queridos”.

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