Diócesis

Munilla se despide de San Sebastián con un decálogo de sus diez principales convicciones

Confianza en Dios, fidelidad, oración, evangelización y sentido del humor: algunas de las certezas que ha querido transmitir como obispo

Munilla de rodillas reciba a la Amatxo de Arantzazu.
photo_camera Munilla de rodillas reciba a la Amatxo de Arantzazu.

José Ignacio Munilla se ha despedido de su diócesis de San Sebastián en la que ha estado doce años, con una multitudinaria misa. Ha sido ayer en una eucaristía de acción de gracias en la Catedral del Buen Pastor.

Su homilía, que en el primer día de su publicación, ha alcanzado casi las cinco mil visualizaciones (se puede ver aquí en YouTube), ha dejado huella por su claridad y concreción. 

En la entrada y salida, Muniilla recibió el cariño de los feligreses.

Las diez principales convicciones 

El obispo electo de Orihuela-Alicante "tenía dudas" sobre cómo afrontar su última homilía en el País Vasco, pero fueron los jóvenes los que le resolvieron el dilema.

"Lo digo porque antes de ayer, que era Primer Viernes de Mes, acudí por última vez a la oración que mensualmente he realizado con ellos durante tantos años, en el contexto de ese día emblemático de los primeros viernes de mes. Cuando me ví delante de ellos, no me brotó otra cosa que compartir mis convicciones más profundas, a modo de últimos consejos. Terminé la oración diciendo: ¡pue esto mismo es lo que debo hacer el domingo, en la misa de mi despedida! Por esto, os voy a compartir un decálogo, en el que he querido recoger las que me parece que son las diez principales convicciones que he intentado trasmitiros a lo largo de estos doce años como pastor de la Diócesis…". 

Este es un resumen del decálogo: 

1º Sabiduría de la confianza: "Dios conduce los hilos de la historia. Me fío más de los aparentes ‘despistes’ de Dios, que en todos los planes, estrategias y cálculos humanos". 

2º Vivir en gracia de Dios: "Nuestro compromiso de lucha sin tregua por la santidad, viviendo en permanente estado de conversión, será la gran aportación que podamos hacer a la Iglesia y al mundo. Por lo demás, la cosa está bastante clara: La mejor manera de acercar a los lejanos es mejorar a los cercanos…" 

3º “Velad y orad”: "Solo una oración profunda y perseverante, integrada en la celebración fiel de los sacramentos, nos dará la gracia de la perseverancia final… No somos nada sin la gracia de Dios; pero con Él lo podemos todo. Y, por cierto, subrayo la importancia de la oración cristiana, del tú a tú con Jesucristo, sin dejarnos contaminar del influjo del gnosticismo en la espiritualidad católica.

4º Necesidad de acompañamiento espiritual: "Arrastramos muchas heridas, y es clave que nos eduquemos en abrirnos a manifestarlas con trasparencia a quien pueda ayudarnos. Desde tantas experiencias vividas me atrevo a decir lo siguiente: Con frecuencia, los conflictos aparentemente ideológicos, encubren problemas psicológicos y espirituales, que son mucho más determinantes. Las ideologías son con frecuencia tapaderas de heridas no bien identificadas y acompañadas". 

5º Fidelidad al depósito revelado: La Iglesia es depositaria de una Revelación que ha custodiado y seguirá custodiando a través de los siglos. No tenemos derecho alguno a pretender reinterpretar el depósito de la fe para hacerlo confluir con las ideologías contemporáneas. 

6º Comunión eclesial inequívoca: Mi nuevo nombramiento como obispo de Orihuela Alicante ha sido una buena oportunidad para subrayar este principio. Somos hijos de la Iglesia, y acogemos con gratitud el principio de obediencia existente en ella, que en absoluto es contrapuesto a la verdadera sinodalidad. 

7º Los pobres y los humildes nos evangelizan: Estoy convencido de que nuestra conversión estará incompleta mientras no nos dejemos cambiar la vida por los pobres y los humildes que nos rodean. ¡Yo lo he experimentado así y os lo comparto a corazón abierto! 

8º Existimos para evangelizar: Cuando nos presentemos delante de Dios, nos arrepentiremos profundamente de la cantidad de tiempo y energía que hemos malgastado en vanidades y estupideces. Tenemos el privilegio de haber sido invitados por el propio Jesucristo a colaborar con Él en la extensión del Reino de Dios en esta vida… ¿Puede haber un honor más grande que ser instrumento de Cristo, que ser enviado por Él para ofrecer la vida eterna a nuestros hermanos? ¿Acaso tenemos algo más importante que hacer? ¡Nuestra vida existe para evangelizar! Le pedimos al Espíritu Santo sus dones para acertar en los modos de realizarlo. No tengamos miedo a evangelizar en alta mar y en aguas profundas: Duc in altum!

9º La familia: Existimos porque hemos sido amados, y la familia es el lugar en que descubrimos que el amor incondicional de Dios no solo es bello, sino que es verdadero. En medio de esta crisis antropológica sin precedentes en la que nos encontramos, cuidemos al máximo nuestra vida familiar. Y permitidme aquí que exprese en público mi gratitud a Dios por la delicadeza que ha tenido conmigo, por haberme permitido vivir con mi madre estos años, y por haberme despedido de ella hace dos años de una forma inolvidable. ¡Ha sido un detallazo, Señor!

10º Sentido del humor: El sentido del humor no es otra cosa que el sentido común bailando. Se trata de una gran ayuda para relativizar en esta vida todo lo que no sea Dios mismo.

Munilla en la misa de despedida.

Lo mejor de nuestra vida está por llegar 

Antes de comenzar el decálogo, Munilla se dirigió a sus fieles con estas palabras, que bien pueden servir como conclusión a doce años de pastoreo en San Sebastián: 

Somos conscientes de que Dios no da puntada sin hilo; y la nueva etapa que se abre en nuestra Diócesis y en nuestras vidas, es una etapa de crecimiento. Sí, lo repito, para disipar todas las nostalgias: hoy se abre una etapa de crecimiento para todos, para mí y para vosotros. No lo dudéis, nada de mirar para atrás con melancolía… La providencia entrecruzó nuestros caminos y nos ayudó a crecer espiritualmente. Sí, yo también he crecido espiritualmente, al mismo tiempo que he envejecido. Seguimos caminando con la confianza en que Dios siempre deja el vino bueno para el final. Lo mejor de nuestra vida está por llegar… “Duc in Altum”.

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