Conferencia Episcopal

García Magán, Sergi Gordo, Satué, Giménez Barriocanal y hasta una mujer... en la lista de candidatos a la Secretaría de la Conferencia Episcopal

El miércoles, los obispos elegirán al sucesor de Luis Argüello, ahora auxiliar de Valladolid, para un periodo de cinco años

Mons. Luis Argüello.
photo_camera Mons. Luis Argüello.

El miércoles, 23 de noviembre, 78 obispos españoles, miembros de la Conferencia Episcopal, elegirán a su nuevo secretario general para un período de cinco años, que se pueden prorrogar solo con un segundo quinquenio. Dicen los vaticanistas que el que entra papa en el cónclave suele salir cardenal.

La candidatura que en este momento suena con más intensidad es la del obispo auxiliar de Toledo Francisco César García Magán (Madrid, 1962). Sin embargo, algunas fuentes consultadas por Religión Confidencial apuntan que “tanta unanimidad publicitada puede responder a una estrategia de movilización de un sector que aparentemente no estaría de acuerdo con su perfil; una forma de quemar su nombre. Ocurrió ya en anteriores ocasiones”.

Perfil “ideal”

Francisco César García Magán tiene un perfil que se podría calificar como ideal para ocupar ese cargo. Licenciado en Teología, y Licenciado y doctor en Derecho Canónico, pasó por la Pontifica Academia Eclesiástica, la Escuela diplomática del Vaticano. Durante los años 1991 a 2017 prestó sus servicios, tanto en la Secretaría de Estado, como en diversas legaciones pontificias.

Este currículum apuntala no solo que tenga un perfil diplomático, sino que está preparado para uno de los retos del próximo secretario general: la interlocución con el Gobierno.

Relación con Albares

Uno de los secretos mejor guardados del actual obispo auxiliar de Toledo son sus magníficas relaciones personales con uno de los ministros del actual gobierno de Pedro Sánchez, el encargado precisamente de la cartera de Exteriores, José Manuel Alabares.

Además, su candidatura cuenta con el apoyo de su arzobispo, monseñor Francisco Cerro, y con no pocos dignatarios eclesiásticos.

Por otra parte, no parece que se encuentre un perfil de obispo alternativo a la candidatura del auxiliar de Toledo.

Auxiliar de Barcelona

Durante estos meses previos se ha puesto sobre la mesa el nombre del obispo auxiliar de Barcelona, Sergi Gordo Rodríguez (Barcelona, 1967), que concita bastante acuerdo por la buena imagen que tiene entre los obispos.

En el caso de que éste fuera elegido, el cardenal Juan José Omella tendría un problema práctico en la archidiócesis de Barcelona, por ser Gordo su hombre de confianza, su hombre para todo.

Además, no estaría bien visto que el secretario general fuera el auxiliar del titular Presidente de la Conferencia Episcopal, situación que le costó a Rouco, en la época de Martínez Camino, más de un reproche.

Santiago, Madrid

Otros nombres que se han barajado son el del obispo auxiliar de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto González, un perfil menos conocido por sus hermanos, y el del obispo auxiliar de Madrid, José Cobo Cano, al que parece que su titular, el cardenal Osoro, le habría cortado la posibilidad de su candidatura.   

Siendo así, ¿qué es lo que podría hacer que monseñor García Magán no fuera el próximo secretario general?   

Los obispos, a la hora de proponer candidatos y, sobre todo de votar, suelen hacerlo con libertad. No responden a ninguna disciplina de voto, aunque por la Asamblea circulen listas elaboradas por grupos de afinidad o, simplemente, de amistad.

Dos por sorpresa

Esta dinámica suele causar más de una sorpresa. Lo que parece que está muy claro antes de la elaboración de la terna, luego puede parecerlo no tanto. No es la primera vez que, a la hora de elaborar la terna de candidatos, decisión que se tomará el martes 22 de noviembre por la tarde, en la Comisión Permanente, diez obispos añadan un nombre, con lo que la terna pudiera ser de cuatro, o incluso de cinco.

En la historia de la Conferencia Episcopal llegaron a la secretaría general por la vía del nombre añadido, es decir, la vía de la sorpresa, Fernando Sebastián y José Sánchez.

Un sacerdote, un laico

En esa circunstancia, la cuestión está en si los obispos apuestan por un candidato obispo quizá de una trayectoria más larga, porque durante algún tiempo se oyó la posibilidad de que fuera el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán (Lorca, 1961), u otra persona cercana al cardenal Omella, como el obispo Satué Huerto (Huesca, 1968), o bien se deciden por una propuesta más original y arriesgada, que sería de dos tipos: un sacerdote o un laico, hombre o mujer.

El nombre del sacerdote que con más insistencia ha circulado como candidato viable es el del Vicesecretario de la Conferencia Episcopal, Carlos López Segovia (Jaén, 1976), que ya estuvo en la terna de la elección de monseñor Argüello.

López Segovia, además de ser hombre de probada eficacia y discreción, es una de las cabezas jurídicas más preclaras de la Iglesia en España. La experiencia de trabajo con monseñor Argüello les convirtió en un tándem de lujo. Un tándem que ahora se acaba. El problema de este candidato es su insistencia, en los últimos tiempos, en quitarse de en medio en este proceso electoral. 

Un religioso

No hace mucho tiempo, han empezado a circular otros nombres de sacerdotes, de dentro de la Conferencia Episcopal o de fuera. Sería el caso del director del secretario de apostolado seglar Luis Manuel Romero (Almendral, 1974).

Tampoco sería descartable que se busque a un religioso, relativamente joven, o a un sacerdote de la diócesis de Madrid. Propuesta que tendría que contar con el aval del superior religioso –se ha hablado ya de un claretiano o de un jesuita- o del arzobispo de Madrid, en el supuesto de que no fuera éste quien le propusiera.

Giménez Barriocanal

De la vía laica, el nombre que sin lugar ha ocupado más tiempo en las murmuraciones previas ha sido el del actual Vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, Fernando Giménez Barriocanal (Madrid, 1967).

Esta posibilidad, que representaría la continuidad de su gestión intachable en la economía de la Iglesia, en el grupo mediático y en la interlocución con el Gobierno, vendría a ser una de solución en el caso de un supuesto bloqueo con otros nombres.

Si los obispos quisieran jugar sobre seguro en todos los órdenes, ésta sería la candidatura más lógica, dado que los muchos años de servicio de Giménez Barriocanal en la Conferencia avalarían esa propuesta. Por otra parte, resolverían la siempre peliaguda cuestión de la relación con los medios, dada su facilidad de trato con los periodistas y de palabra pública. 

Una mujer

Está, por último, una alternativa, que ha ido desinflándose con el tiempo: dar un paso de gigantes en la imagen pública y elegir a una mujer.

El nombre más barajado sería el de la responsable de la gestión de temas educativos de la Conferencia, la laica miembro de la Institución Teresiana Raquel Pérez Sanjuán (Madrid), doctora en Derecho Canónico y con indudables habilidades de persuasión privada.    

Candidato de Omella

   La pregunta definitiva es: ¿quién es el candidato del presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Juan José Omella? ¿Hacia dónde va a dirigir su mirada, cuál será su candidato en la Permanente y hacia dónde va a orientar el voto de los suyos?  

Es una pregunta que, a día de hoy, no tiene una respuesta.

Claro está que otra cuestión es que el candidato del cardenal Omella logre alcanzar la mitad más uno de los votos presentes en la sala, que es lo que se requiere para que sea elegido el nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal Española.

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