Opinión

¿Está preparada la Iglesia?

Pedro Sánchez y Juan José Omella.
photo_camera Pedro Sánchez y Juan José Omella.

Analizando la exposición de motivos de la ya famosa Comisión en el Congreso sobre las agresiones sexuales en la infancia y la adolescencia cometidas por miembros de la Iglesia católica, pensé qué respuesta estaría preparando la Iglesia.

Por lo tanto, si la Iglesia, en este momento, en España, estaría preparada para que, durante cuatro meses, seis en el peor de los casos, todas las semanas, partido a partido, fuera noticia en los medios de comunicación sobre el siempre espinoso tema de la pederastia.

Si leen la exposición de motivos de la citada Comisión descubrirán que es una barbaridad desde la primera línea hasta la última. Por más que se empeñen en decir que está montada para la reparación moral de las víctimas, de lo que se trata es de una de las previsiblemente más eficaces campañas contra la imagen la reputación, de la Iglesia. No olvidemos que según la Fundación independiente ANAR, las víctimas, en España, de la pederastia en la Iglesia son el 0,2 - 0,8%.

Al ser una Comisión de investigación, hay obligación de comparecer. Pero no de hablar. Recordemos por ejemplo cuando fue el señor marido de la Cospedal y estuvo callado durante todo el turno de preguntas. No quiero ni imaginarme a determinados eclesiásticos, con pectoral o sin él, en esa Comisión.

Por cierto, y el papel de algunos partidos políticos. Veremos a un PP, solo con el apoyo tácito de VOX, haciendo equilibrismo.

La cuestión es tan espinosa, en cuanto a su comunicación pública, que un mero repaso de los medios en España, tal y como está la estructura actual informativa, apunta a pérdida del crédito social de primera magnitud. Entre otras razones porque, aunque se pretenda que la Iglesia se ponga a la defensiva, por mucho que se quiera tomar la iniciativa, ya estás en una dinámica envolvente en la que los argumentos de la vía española de abordar la pederastia quedan muy mermados.

Y no voy a seguir con hipótesis y suposiciones, sobre, por ejemplo, los que aprovecharán dentro de la Iglesia esta cuestión, porque no le arriendo la ganancia a quienes tienen este tema entre sus manos en Añastro.

Hay que pensar en los efectos en la Asignación Tributaria, en la mente de las personas, ahora que no hemos salido de la pandemia y no pocos dicen, sin ruborizarse, que pueden ser católicos sin pisar la Iglesia.

Y no solo en Añastro, porque si Sánchez, el visitador, metiera a su partido en la Comisión y se iniciara el baile de comparecencias, solo nos quedaría tener en cuenta aquello de “non praevalebunt”…

Pero determinadas responsabilidades no se borran y olvidan tan fácilmente.

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