Opinión

La Causa de Isabel La Católica

Isabel La Católica.
photo_camera Isabel La Católica.

Algo se está moviendo en torno a la causa de beatificación de la Reina Isabel La Católica. Se dice, se cuenta, se comenta, que el Papa Francisco, en varias ocasiones, ha preguntado cómo va la causa de canonización de La Reina. Quien lo sabe, sin duda, es el arzobispo de Valladolid, diócesis en la que está radicado el proceso y en la que trabaja la Comisión pro-beatificación, que trae últimamente algunas novedades.

Esta causa es una asignatura pendiente de España, es decir, de los fieles católicos españoles. Y también de la monarquía española, todo hay que decirlo. No estaría mal que el actual rey, una persona íntegra, pudiera contar entre sus ascendientes con una santa.

No solo es, por tanto, una asignatura pendiente de España, también lo es de los pueblos hermanos de Hispanoamérica.

Durante no poco tiempo se ha argumentado que la principal oposición a esta beatificación venía del mundo judío. Parece ser que ya no es así.

Por estas razones tiene un especial valor todo lo que se organice sobre esta Causa, máxime en tiempo de cultura woke que también afecta a la historia.

Hace unos días se celebró en la Universidad Católica de Ávila (UCAV) una Jornada con el título “Perfiles espirituales de la Reina”, en el Palacio Los Serrano y con una participación de 510 inscritos.

Destacaría lo que dijo la presidenta del Consejo Directivo de la UCAV, Lydia Jiménez, a la que últimamente se le entiende todo. Que estaba contenta de poder participar en una Jornada sobre “nuestra Reina abulense, universal, y poder contribuir al conocimiento de esta gran figura de la historia universal que está esperando urgentemente ser canonizada”.

Al analizar los perfiles espirituales de la Reina, en plural, se trató de interpretar la raíz sobrenatural de su actuación política, el proyecto de regeneración moral y religiosa de la Península Ibérica en la transición a la Modernidad, el contexto que explicó su actuación y, sobre todo, la creatividad singularmente brillante para ordenar los medios, algunos fragmentarios, con los que contaba.

No podemos olvidar que la Reina tuvo relación con algunas de las mentes más brillantes del Bajo Medievo castellano, como Alonso de Madrigal, Hernando de Talavera o el Cardenal Cisneros. Estas relaciones permitieron que la reina Isabel forzara en su interior una personalidad heroica cuya virtud se manifestó al exterior en forma una regeneración social, política y religiosa sin parangón en ningún otro territorio de la vieja Europa.

La Reina católica fue sin duda una mujer reformadora. ¿Acaso no estamos en el tiempo de las mujeres y de las reformas? He aquí entonces un modelo.

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