Opinión

La Majarí Calí

Este fin de semana, alumbrados por la claridad del sol que ilumina la geografía de la rica vida de la Iglesia en Valencia, la religiosa de las Hijas de san José de la montaña, la madre Gertrudis Rol, ha conseguido, una vez más, el milagro de la fiesta, porque cada fiesta a la Virgen Majarí Calí, la Virgen Gitana, es un milagro de oración espontánea del corazón, de generosidad y de alegría profunda. Consiguió que los gitanos, que los inmigrantes que forman la comunidad del Colegio Madre Petra de Torrent, ofrecieran a la Virgen Majaría Calí el homenaje que una madre, que nunca abandona a sus hijos, se merece. Y consiguió también que la música gitana, que el cante jondo de ese pueblo itinerante, del pueblo andaluz, del pueblo de España, se colora por entre las rendijas de la vida de la ciudad de Valencia en un maratón de actuaciones a las puertas de la basílica de la Madre de Dios de los Desamparados. Las bulerías, los caracoles, los fandangos, se convirtieron en himnos humanos y sagrados en honor de la Virgen gitana.

Hay quien dice que los milagros de verdad, del día a día, los hace la Madre Gertrudis, directora y alma Mater del Colegio de Niños gitanos y Marginados del Vedat, de Torrente, todos los días por las calles de Valencia. Don Carlos Osoro lo sabe y por eso quiso acompañar a la madre Gertrudis en la romería improvisada con la imagen de la Virgen Gitana que representa la misericordia de Dios en rasgos de tez morena.

Se conmemoraba el veinticinco aniversario de la coronación canónica de la imagen de la Majarí Calí, por el entonces arzobispo de Valencia, monseñor Miguel Roca Cabanellas. En aquella celebración, como ha recordado en una preciosa carta a la madre Gertrudis, estuvo también el hoy obispo de Huelva, monseñor José Vilaplana. Han pasado veinticinco años, pero el espíritu de presencia del Evangelio en el pueblo gitano que anima a la madre Gertrudis, y a quienes forman la Asociación Juan Pablo II de gitanos y marginados, sigue siendo el mismo. Y se nota. Con esa madre Teresa de Calcuta a lo valenciano, a lo gitano, que es la madre Gertrudis, todo el pueblo de Valencia se vuelca.

Benedicto XVI envió un mensaje para esta conmemoración a los miembros de la comunidad educativa del Colegio Madre Petra en el que les invita a "propiciar una nueva vitalidad de la devoción mariana en comunión con los Pastores de la Iglesia, con la confianza de que la Virgen María seguirá dispensando a todos consuelo y ayuda para que puedan llegar al gozo de encontrar a Jesús y dar testimonio del Evangelio viviendo con alegría el amor a Dios y la ayuda a los hermanos".

Valencia fue, una vez más, una fiesta de la Virgen.

José Francisco Serrano Oceja

jfsoc@ono.com

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres ser protagonista del Confidencial Digital?