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El Vaticano da la voz de alarma: Naciones Unidas ha avalado una resolución que abre la puerta al aborto como derecho de 'salud sexual y reproductiva'

El arzobispo Francis Chullikatt, nuncio de la Santa Sede en Naciones Unidas, lamenta que este organismo acepte "una noción potencialmente destructiva de la salud sexual y reproductiva". La denuncia de la Ia Iglesia y de numerosas organizaciones provida se basa en que la salud sexual "se utiliza demasiado a menudo para justificar que se quiten vidas". Además, dar carta blanca al aborto genera "más violencia sobre las mujeres que ya están en dificultades".

Nueva denuncia de la Santa Sede que, en su calidad de observador internacional ante las Naciones Unidas, después de que este organismo aprobase una conflictiva resolución que abre la vía del aborto. Se trata de un punto incluido en el articulado de una resolucion destinada al loable fin de evitar la violencia contra la mujer en los conflictos armados.

Aunque la ONU no puede modificar la legislación interna de cada país en este sentido, el apoyo otorgado a la salud sexual y reproductiva, en la que entra de manera habitual la implementación del aborto, da carta de naturaleza jurídica con marchamo internacional a la apreciación de esta práctica como un derecho. Y no solo eso, sino que además insta a naciones y organizaciones a poner el dinero necesario para que se financie la "prestación de servicios".

En el texto, Naciones Unidad "reconoce la importancia de que se proporcione una asistencia oportuna a los supervivientes de violencia sexual, insta a las entidades de las Naciones Unidas y los donantes a que presten servicios no discriminatorios y completos de salud, incluida la salud sexual y reproductiva".

De ahí que el actual representante de la Iglesia católica en la ONU haya hecho saltar la voz de alarma sobre una "resolución que persigue promover una noción potencialmente destructiva de la salud, como es la salud sexual y reproductiva, que se usa muy a menudo como una justificación para quitar vidas más que para conservarlas".

No es la única razón por la que la Santa Sede ha mostrado su enérgica protesta ante esta medida. En palabras del arzobispo Chullikatt, esta aceptación general de la cultura de la muerte no beneficia en absoluto a la mujer, puesto que propicia otro frente más para la violencia de género: "La muerte de un niño inocente no nacido solo implica más violencia en una mujer que ya está en una situación difícil".

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