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Brillante conferencia de Manuel Pizarro en el II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática

Manuel Pizarro en el Congreso.
photo_camera Manuel Pizarro en el Congreso.

La Fundación Pablo VI celebró ayer la primera sesión del II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática. Intervinieron Jesús Avezuela, director General de la Fundación Pablo VI, el Nuncio Mons. Bernardito Auza, el cardenal Carlos Osoro,  arzobispo de Madrid y se celebró un emotivo homenaje a las víctimas de la Covid-19 con un relato de José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud San Camilo y Cristina Muñoz,  enfermera del mismo centro. 

 La fuerza de este primer día de Congreso recayó en el discurso inaugural del cardenal Juan José Omella y la contestación de Manuel Pizarro, presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. 

En mi opinión, Omella, con el tono de voz calmado pero firme que le caracteriza, estuvo bien. No se mordió la lengua. Lanzó una pregunta a la sociedad: ¿Puede hablar la Iglesia de política o su opinión tiene que estar en la sacristía?

Y respondió que sí, que es su deber, dejando claro que la Iglesia y la política son interdependientes, porque el alcance de la Iglesia es mundial, vive en todos los sistemas políticos y es conocedora de unos y otros sistemas. Por eso, la Iglesia debe "aportar su experiencia y su reflexión sobre el mundo actual". 

También habló de democracia: "Una auténtica democracia es posible solamente en un estado de derecho y a partir de una correcta concepción de la persona humana. La democracia está al servicio del hombre y no al revés". 

Pero sin duda alguna, Pizarro, que no oculta en ningún momento su condición de cristiano-católico, revistió de interés esta jornada. Sus palabras fueron contundentes, tampoco se calló y dijo lo que pensaba con elegancia. Denunció algunas prácticas de algunos religiosos "no se puede ser sacerdote por la mañana y especulador urbanístico por la tarde" y advirtió a todos, ya sean eclesiásticos como civiles que "no se puede hacer nada que no se pueda contar". El abogado del Estado dejó claro que todas las acciones humanas tienen envergadura moral. 

En su discurso, centrado en la economía pero también en la ética del mercado, defendió a la Iglesia Católica y señaló que la sociedad no puede "demonizar" únicamente a esa institución, sea en el ámbito que sea y advirtió que "vendrá algún día que la sociedad no tolerará la Doctrina de la Iglesia". 

Merece la pena escuchar su conferencia en este link. 

Hoy, la segunda parte del Congreso, con una saludo a las 10 de la mañana de la vicepresidenta segunda del Gobierno Yolanda Díaz. 

Zenón de Elea. 

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