Otras Religiones

Experto explica la relación entre transhumanismo, gnosis y magia, componentes de la religiosidad de la New Age

El uruguayo Daniel Iglesias advierte: "Los transhumanistas están dominados por el deseo que la serpiente diabólica indujo en Adán y Eva"

Transhumanismo, tecnología y ética.
photo_camera Transhumanismo.

El uruguayo Daniel Iglesias Grèzes, Máster en Ciencias Religiosas y editor de la revista virtual Fe y Razón analiza en un artículo en El Observador analiza las relaciones entre transhumanismo, gnosis y la magia. 

Explica que la finalidad de la magia es manipular a la divinidad o a poderes espirituales, por medio de una técnica (palabras o acciones determinadas) para que hagan la voluntad del mago o brujo. "La Biblia prohíbe la magia porque Dios no puede ni quiere ser manipulado, sino conocido y amado libremente", afirma. 

Por otra parte, señala que la palabra “gnosis” proviene de una palabra griega que significa “conocimiento”. "En la Antigüedad se habló de una gnosis cristiana, pero más a menudo se usó la palabra “gnosis” para designar doctrinas heréticas o paganas. Las religiones o sectas gnósticas no consideran la salvación como un don de Dios, sino como una auto-redención individual que se alcanza a través de una iluminación, que consiste en el conocimiento de que uno mismo es el Dios del panteísmo, el único ser. Así se llega a la liberación de la existencia individual y de la supuesta sucesión de las reencarnaciones".

Según esta explicación, para Iglesias la forma más clara y extendida de gnosis en nuestra cultura se da hoy en la religiosidad de la New Age, que busca la salvación por medio de técnicas orientales de meditación.

Transhumanismo y la New Age

Para el experto hay un paralelismo patente entre el transhumanismo y la New Age. "El transhumanismo busca aplicar la ciencia y las tecnologías (robótica, nanotecnología, inteligencia artificial, realidad virtual, interfaz cerebro-computadora y muchas otras) para mejorar la condición humana".

Iglesias considera que esas tecnologías nos presentan la oportunidad de progresos muy útiles, por ejemplo, en el área de la medicina. "El problema está en que la ambición del transhumanismo va mucho más allá de objetivos razonables. El transhumanismo procura trascender la naturaleza humana por medios tecnológicos: busca que el hombre llegue a ser más (o mucho más) que humano por medio de la tecnología", advierte. 

Bajo esta premisa afirma que el transhumanista se adhiere de un modo pseudo-religioso (gnóstico) a una esperanza intramundana: la búsqueda de la inmortalidad o de una especie de divinización a través del mero progreso tecnológico, "perseguido sin muchos escrúpulos. En definitiva, hace un uso idolátrico de la ciencia. De ahí la estrecha vinculación entre el transhumanismo y el cientificismo. Este último es la falsa idea de que sólo el conocimiento científico es verdadero conocimiento", señala. 

Influencia del transhumanismo

Según Iglesias, la influencia del transhumanismo excede al pequeño grupo de sus seguidores estrictos. "Grandes empresas tecnológicas empiezan a planear el lanzamiento de productos de sabor transhumanista, como el Metaverso de Facebook, que sería algo así como un mundo de realidad extendida en una nueva Internet". 

Para el doctor en Ciencias Religiosas, el peligro de una ciencia sin conciencia moral que siempre existió, exacerba la ideología transhumanista, "porque amenaza desatar un desarrollo tecnológico desenfrenado, causante de graves injusticias". 

"En términos bíblicos, los transhumanistas están dominados por el deseo que la serpiente diabólica indujo en Adán y Eva: llegar a ser como dioses comiendo el fruto del “árbol de la ciencia del bien y del mal”, es decir determinando por sí mismos, sin ninguna referencia a Dios ni a su ley, qué es el bien y qué es el mal", advierte. 

Esta pretensión equivale, para Iglesias, a la autonomía moral absoluta del ser humano, quien simplemente hace lo que quiere, buscando su autorrealización por un camino que a menudo atenta contra su esencia natural y su vocación sobrenatural. "En lugar de recibir de Dios con fe y gratitud la participación en la naturaleza divina, el transhumanista, como un moderno Prometeo, quiere conseguir su plenitud por sus propias fuerzas, al margen o en contra de la voluntad divina". 

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