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Los inmuebles inmatriculados de la Iglesia no pertenecen a ningún párroco u obispo

Interior de la catedral de Burgos.
photo_camera Interior de la catedral de Burgos.

Laicismo.org y otras asociaciones de corte laicista, están que trinan. Dicen ahora que el Gobierno se ha lavado las manos con su informe sobre las inmatriculaciones de la Iglesia y piden al Ejecutivo que anule las inmatriculaciones, pongan el contador a cero y que reclame las propiedades quien las pueda demostrar, la Iglesia o un particular.

La Conferencia Episcopal, en un exhaustivo artículo explica una y otra vez que la inmatriculación de los bienes no otorga la propiedad. El registro, y por tanto la inmatriculación, tiene simplemente una función probativa o certificativa, lo que otorga seguridad jurídica, pero no tiene función constitutiva de la propiedad. 

La Iglesia también responde a los que vociferan que todas las parroquias, catedrales y fincas de la Iglesia pertenecen al pueblo, y acusan a Iglesia de apropiarse lo que es del ‘pueblo’ que debería registrar el Ayuntamiento. 

"Sin embargo, se confunden interesadamente muchas cosas. Fundamentalmente, se confunde ‘pueblo’ con ‘ayuntamiento’ y se silencia sistemáticamente la importancia histórica y actual de la parroquia y la diócesis. Ambas tienen su personalidad jurídica, sus bienes, sus fondos económicos distintos de los civiles, como queda reflejado en los libros de cuentas custodiados en los archivos eclesiásticos", explica la Conferencia Episcopal. 

Dicen que en España tiene que suceder como en Francia, que desde 1905, el gobierno francés es propietario de todas las iglesias construidas antes de de esa fecha. Lo que no dicen es que el gobierno galo permite por ejemplo a la Arquidiócesis de París usar la catedral de Notre Dame de forma gratuita, y continuará haciéndolo a perpetuidad. La Arquidiócesis de París es responsable del mantenimiento de la iglesia, así como de los empleados que pagan. 

Lo cierto es que los inmuebles inmatriculados de la Iglesia Católica están a disposición de los fieles, ya que no pertenecen a ningún párroco u obispo a título personal, pues sólo son administradores de estos bienes. Estas propiedades pertenecen al pueblo de Dios, a las comunidades de fieles cristianos y están al servicio del conjunto de la sociedad. 

Porque si se trata de una Iglesia o monasterio, lógicamente, ese edificio tiene que cumplir su función, que es el culto, y no servir para conciertos u otras actividades de la sociedad civil. 

Zenón de Elea. 

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