Diócesis

La Archidiócesis de Madrid se despide de Benedicto XVI

Celebrará este sábado una misa en la Catedral de La Almudena

La archidiócesis de Madrid llora estos días al Papa emérito Benedicto XVI, fallecido el pasado sábado, 31 de diciembre, y que dejó una huella imborrable en la JMJ 2011. El arzobispo, cardenal Carlos Osoro, recuerda al Pontífice sabio en su carta semanal y, tras participar en su funeral este jueves en el Vaticano, presidirá otra Misa en la Almudena este sábado.

Así, dos días después del funeral presidido por el Papa Francisco en el Vaticano —al que también acudirá el cardenal Osoro—, se recordará a un Pontífice que dejó una huella imborrable en Madrid, especialmente tras la JMJ 2011. «Tuvo pasión por la verdad, claridad en la transmisión de la fe y un profundo amor a la Iglesia», valoró el purpurado en su cuenta de Twitter al conocerse el fallecimiento el pasado sábado, 31 de diciembre.

A continuación, este mismo sábado a las 19:00 horas, la catedral acogerá la Misa de vísperas del Bautismo del Señor.

Palabras del Arzobispo Cardenal Osoro

Quiero recordar, en estos momentos en los que despedimos de esta tierra a Benedicto XVI, la importancia que daba a la fe, traducida en el amor y manifestada en la vida con esperanza. Has sido un testigo de la fe. En tu discurso de despedida del viaje que hiciste a Alemania en septiembre de 2006 dijiste: «En la fe, estoy convencido de que en Él [Cristo], en su Palabra, se encuentra el camino no solo para alcanzar la felicidad eterna, sino también para construir un futuro digno del hombre ya en esta tierra». 

Gracias por ser un hombre que viviste, enseñaste y predicaste que «la fe otorga a la vida una base nueva, un nuevo fundamento sobre el que el hombre puede apoyarse, de tal manera que precisamente el fundamento habitual, la confianza en la renta material, queda relativizado. Se crea una nueva libertad ante este fundamento de la vida que solo aparentemente es capaz de sustentarla, aunque con ello no se niega ciertamente su sentido normal» (Spe salvi, n. 8). 

Tu vida, Papa Benedicto XVI, es una invitación a creer, a dejarnos alcanzar como Santa María por la Palabra de Dios, a descubrir en Ella lo que significa en nuestra vida la grandeza de Dios, que nos da seguridad y nos libra del miedo aún en medio de las tormentas de la historia de los hombres.  

Gracias por enseñarnos a ver todo con ojos de fe, lo cual requiere una mentalidad nueva y espiritual. Y nos pide el desarrollo de aquellas virtudes que nos hacen a cada uno de nosotros crecer en santidad y dar frutos espirituales en el propio estado de vida. Por otra parte, tú has sido un maestro y nos has podido decir que la fe no debe quedarse en teoría: debe convertirse en vida. 

¡Qué bien nos has explicado que Jesús nos muestra cómo alcanzar la libertad y ser felices! «Si permanecéis en mi Palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 31-32). ¿Dónde está el camino de la felicidad? Nos has dicho con claridad que está en decir  a Dios, pues Él es quien hace brotar la fuente de la verdadera felicidad. 

Este  libera al yo de todo lo que nos encierra en nosotros mismos. Hace que nuestra pobre vida entre en el rico proyecto de Dios, pero sin entorpecer nuestra libertad ni nuestra responsabilidad. Abre nuestro corazón estrecho a las dimensiones de la caridad divina, que son universales. Conforma nuestra vida a la vida misma de Cristo, que nos ha marcado en nuestro Bautismo.

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