Conferencia Episcopal

Perplejidad en Añastro por las declaraciones de Osoro sobre la “falta de mando” de la Conferencia Episcopal

El cardenal de Madrid se desmarcó del encargo al despacho Cremades de investigar los casos de abusos

Cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Foto: Archimadrid.
photo_camera Cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Foto: Archimadrid.

La celebración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española la pasada semana ha dejado un mal sabor de boca en varios de los obispos que participaron en ella.

Las aguas en la Conferencia Episcopal bajan revueltas y esta situación está complicando los procesos y las tomas de decisión internas.

Según ha podido saber Religión Confidencial de fuentes de la Conferencia, existen divisiones internas sobre el liderazgo en el seno de la CEE.

Liderazgo, comunión y sinodalidad

En efecto, un escollo importante al que se enfrenta el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, es el descontento interno por la forma del liderazgo efectivo y las maneras de ejercer la comunión en un clima de sinodalidad.

Es un hecho que está produciendo una serie de disensiones internas, entre ellas el enrarecimiento de las relaciones entre el presidente de la CEE, cardenal Omella, y el vicepresidente, cardenal Osoro, que está complicando los procesos internos.

Declaraciones de Omella

Muestra de esta situación son las declaraciones del arzobispo de Madrid al diario El País del domingo, día 13 de marzo. Declaraciones que han producido algo más que perplejidad en la calle Añastro.

Al margen de que el arzobispo de Madrid admite que sin la investigación de El País las cosas no habrían cambiado en la Iglesia en España respecto a este tema –“el trabajo que ha hecho El País también es muy importante, porque nos lleva [a los obispos españoles] a afrontar esto”-, el cardenal Osoro llega a aclarar que “hay una confusión: la Conferencia no es la institución que dirige a la Iglesia. No tiene ningún mando, de ningún tipo. Tiene la misión de la comunión de los obispos”.

No sabía nada sobre el bufete de abogados

Ya a la primera pregunta, sobre cómo surge la idea de “pedir a un bufete de abogados propiedad de un miembro del Opus Dei que haga una revisión a fondo de los casos, del encubrimiento y una auditoría sobre las posibles indemnizaciones”, el arzobispo de Madrid responde: “No puedo decirte porque estaba en Roma cuando esto se autoriza. No tengo ni idea, me informaron [desde la CEE] cuando ya estaba hecho”.

En la entrevista, el cardenal Osoro señala que “de Gabilondo [Ángel] tengo una buena imagen y le aprecio. Hay que esperar a ver cómo se construye y cómo inicia su trabajo. Pero por mi parte la veo bien”.

Y añade, a la pregunta sobre la colaboración: “No tenemos por qué no colaborar. También a ver qué condiciones ponen. Nos faltan aún datos suficientes”.

Exigencia de lealtad

Un segundo asunto es el debate sobre el cambio en la estrategia de unas relaciones con el Gobierno de Pedro Sánchez que se enrarecen a medida que pasan los días.

Pese a que el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, tiene un talante dialogante y conciliador, varios gestos del Gobierno han producido un profundo malestar entre los obispos.

Hasta el punto de que el secretario portavoz, Luis Argüello, con su precisión expositiva, en la rueda de prensa final de la Permanente lanzó un mensaje a la línea de flotación de las relaciones con el Ejecutivo.

“Nosotros -dijo- hemos pedido que el respeto a los acuerdos hechos se respete, porque tuvimos un poco la impresión de que, después de la entrevista que tuvimos, el tratamiento que se hizo de la información de las inmatriculaciones nos resultó molesto. Esta molestia hemos querido hacerla llegar, para tratar en un futuro de leal colaboración; pero la lealtad tiene que ser por ambas partes”.

Investigar todo el patrimonio de la Iglesia

El obispo portavoz se refería al caso del acuerdo con el Gobierno de que, en el caso de las inmatriculaciones, no se hablaría de “devoluciones” de los bienes de la Iglesia.

Moncloa rompió el pacto y, mientras Sánchez visitaba la sede de la Conferencia, lanzó un mensaje a los medios en el que hablaba del “bombazo” que suponía que la Iglesia “devolviera” 965 bienes.

Además, según las citadas fuentes de la Conferencia Episcopal, el Gobierno habría llegado a pedir que se revisaran las inmatriculaciones que ha hecho la Iglesia anteriores a la reforma de la ley Aznar. Lo que supondría una investigación general del patrimonio de la Iglesia en toda regla, además de un dislate judicial. Todo ello con la finalidad de una desamortización encubierta.  

Cambiar de interlocutores

En los organismos de gobierno de la Conferencia Episcopal se ha planteado incluso reformular la estrategia de relaciones con el Gobierno, también en lo referido a los interlocutores.

Nadie quiere un choque de trenes, pero sí un cambio de rumbo, ante la insistencia del Gobierno de salirse con la suya a costa de lo que sea, como por ejemplo con la Obra Pía.

Con toda probabilidad, en un futuro, la interlocución con el ministro Félix Bolaños la tendrá el obispo secretario general de la Conferencia Episcopal, mientras que el presidente se reservará para las reuniones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

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