Iglesia-Estado

El nombramiento de Celaá como embajadora ante la Santa Sede esconde un objetivo: hacerse con la Obra Pía

El Gobierno se ha propuesto quedarse con un patrimonio inmobiliario que cubre la presencia eclesial y caritativa de la Iglesia española en Roma

Isabel Celaá.
photo_camera Isabel Celaá.

Aunque la atención pública de las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno se ha centrado en el efectista caso de las inmatriculaciones (el Gobierno pone en cuestión cerca de un millar de bienes inmatriculados), el auténtico escollo se encuentra en la Obra Pía de España en Roma.

Según ha sabido Religión Confidencial, el Gobierno de Pedro Sánchez pretende hacerse con la Obra Pía, y así apropiarse de un patrimonio importante para la presencia eclesial y caritativa de la Iglesia española en Roma.

La actitud maximalista del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, con la Iglesia ha motivado que el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, manifieste su preocupación sobre este asunto.

Fuentes conocedoras del caso apuntan que la propuesta de nombramiento de Isabel Celáa como embajadora de España ante la Santa Sede, pendiente del placet del Vaticano, estaría relacionada con esta operación patrimonial del Gobierno, calificada ya como “una desamortización encubierta”.

La gobierna el embajador de España

La Obra Pía-Establecimientos Españoles en Italia, según se lee en su página web, tiene origen en las disposiciones testamentarias y aportaciones de carácter fundacional de ciudadanos y entidades españolas para atenciones religiosas, benéficas y asistenciales, que se han venido produciendo a través de los tiempos con la Obra Pía de Castilla, y posteriormente, durante el siglo XIII, también con la Obra Pía de Aragón.

Fue en 1840, momento de la desaparición de los Estados Pontificios, ante el peligro de una desamortización por la nueva legislación italiana, cuando se erigió la Obra Pía y se decidió nombrar por primera vez gobernador de los establecimientos españoles en Italia al embajador de España cerca de la Santa Sede, cargo que ha venido ejerciendo hasta el momento actual.

Se trata de una entidad histórica en razón de la procedencia inveterada de sus bienes, privada -no pertenece la Gobierno de España), sin ánimo de lucro, con organización, fines y medios propios y sometida a la tutela del Estado español.

Patrimonio inmobiliario

Según el Informe de Fiscalización de los Órganos de la Administración de Estado en la Acción Exterior en Roma, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 9 de enero de 2008, la Obra Pía Española de Roma ha acumulado, en el curso de su larga historia, “un importante patrimonio inmobiliario.

En el periodo fiscalizado era propietaria de 24 edificios en el centro histórico de Roma con un total de 273 inmuebles (191 viviendas, 10 oficinas, 66 locales comerciales y 6 estudios). La gestión de este patrimonio es la principal actividad de la Obra Pía y la renta obtenida por su alquiler es, prácticamente, su única fuente de ingresos”.

El citado informe, realizado por el Tribunal de Cuentas, señala que en los ejercicios 2003/2004 los ingresos que sumaron 4.452.858 € y 4.709.633 €, respectivamente, procedían del patrimonio inmobiliario en renta. Con estos ingresos se financiaron los gastos del patrimonio inmobiliario, 2.592.582 € en 2003 y 2.406.097 € en 2004, se atendieron los gastos de administración y los fines fundacionales y se dotaron reservas, quedando un superávit de 92.122 € en el ejercicio 2003 y de 21.295 € en 2004.

Sostenimiento de la Iglesia de Santiago y Montserrat

El dinero que se recauda de la explotación del patrimonio va destinado al sostenimiento de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, de las cargas eclesiásticas inherentes a la misma –un centenar de sacerdotes que viven y estudian en ese centro- y el sostenimiento del Centro de Estudios Eclesiásticos. También cuida del Panteón de los Españoles del cementerio de Roma y se ocupa, a su vez, de estudiar las posibles asistencias para atenciones religiosas de San Pedro en Montorio.

En el aspecto caritativo, sostiene la labor de las Hermanas de la Cruz de Roma, institución fundada por Santa Ángela de la Cruz en 1875. Apoya el trabajo con mujeres vulnerables de las hermanas Teresianas de Palermo, institución fundada por San Antonio Poveda en 1911, y también colabora con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Presidida por el embajador de España

La presidencia de la Obra Pía corresponde al Embajador de España ante la Santa Sede, actualmente todavía María del Carmen de la Peña Corcuera. El Ministro Consejero de la Embajada actúa como Vicepresidente.

La Junta de la Obra Pía está compuesta por el Gobernador como Presidente, por el Ministro Consejero, como Vicepresidente, y 5 Vocales: el Rector de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, el Rector de San Pietro in Montorio, dos españoles residentes en Roma, designados por la Junta a propuesta del Gobernador, y un diplomático de la Embajada de España ante la Santa Sede que actúa como Secretario.

La Obra Pía cuenta con un director, que en la actualidad es el abogado español Raúl Sandoval. Este director fue nombrado siendo Embajador de España ante la Santa Sede Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga (2012-2017). En ese período se hizo un Reglamento de la Obra Pía, que está en vigor desde 2016, aprobado por una Orden Comunicada del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Una decisión sospechosa

Fuentes españolas en Roma conocedoras del caso apuntan a Religión Confidencial que el director es sabedor de la pretensión de Gobierno de hacerse con la Obra Pía modificando sus estatutos y determinado un fin distinto de los bienes.

En los últimos meses se ha producido alguna decisión sobre el patrimonio de la Obra Pía que ha levantado las sospechas de los miembros eclesiásticos de la Junta, y que han hecho que se tomen cartas en el asunto en la Conferencia Episcopal Española. 

La Obra Pía fue protagonista de un escándalo mediático en la época de Carlos Abella como embajador ante la Santa Sede (1997-2004). Fue entonces cuando este embajador planteó la primera reforma estatutaria y de gestión. En unas declaraciones a ABC el 29 de julio de 2003, Carlos Abella señalaba que “la Obra Pía española en Roma cumple perfectamente sus fines, sin costar nada al Estado español, y mantiene la voluntad de los donantes a lo largo de los siglos”.

Cinco mil misas

Apuntaba, además, que “la Obra Pía no ha costado nunca un céntimo al erario español. Se mantiene con “mandas” y herencias, que le permiten cumplir los fines indicados por los donantes. Cada año, las misas encomendadas por los difuntos superan las cinco mil en iglesias de Roma y de Palermo, donde la Obra Pía conserva dos templos”.

Desde entonces, la Obra Pía es auditada por una agencia exterior todos los años, y los resultados se comunican al Ministerio de Asuntos Exteriores, con toda la información que se genera de su actividad, actas de la Junta, etc.

Según ha podido saber Religión Confidencial, durante mucho tiempo la gestión de la Obra Pía estuvo en manos de miembros de la clases dirigentes romanas.  La aludida última reforma reglamentaria y de gestión, que se hizo durante la presidencia de Mariano Rajoy, tuvo una especial intervención del entonces ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz. 

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