Opinión

“San” Romano Guardini

La archidiócesis de Munich y Freising ha anunciado la apertura de la causa de beatificación de Romano Guardini. En breve, el arzobispo Reinhard Marx abrirá oficialmente el proceso de un pensador clave para la propuesta cristiana en la época contemporánea. Un teólogo que es punto de conexión de los dos últimos papas, de Benedicto XVI y del papa Francisco.

Jorge Mario Bergoglio estuvo, en 1986, varios meses en Alemania para estudiar e iniciar una tesis doctoral sobre Guardini. ¿Cuál es la clave que buscaba Bergoglio y que le unió con uno de los estudiosos más profundos de Guardini, el profesor Ratzinger?

Dos horizontes: la historicidad de la fe entendida como resultado del “encuentro con la realidad”, con la carne de Dios en la carne del mundo. Y la Iglesia, “un acontecimiento de imprevisible trascendencia ha comenzado: ¡la Iglesia despierta en las almas!”.

Es mucho lo que se ha escrito sobre el pensador italo alemán. El que puede llegar a ser declarado “santo de la realidad” nos enseñó que era una “desagradable frase” aquel párrafo de una carta de Dostoievsky, escrita en 1854, en la que decía: “Si alguien me demostrase que Cristo está fuera de la verdad y si realmente la verdad estuviese fuera de Cristo, yo desearía permanecer más bien con Cristo que con la verdad”.

Decía Romano Guardini que hay quienes cuando oyen decir “Dios es amor” lo que realmente entienden es “mi amor es Dios”. La experiencia de su amor es la medida del amor. De ahí la confusión entre felicidad y estado de ánimo. La tentación de nuestro tiempo es, por tanto, “inventar” a Dios e “inventar” el amor. Dos alertas que nos dejó este hombre clave.

Romano Guardini vivió los terrores de la Gran Guerra, la angustia del periodo de entreguerras, y también la apasionada renovación del catolicismo que, no por casualidad, se produjo en los años veinte. Inicialmente, este movimiento de renovación se limitó a pequeños círculos intelectuales pero luego se extendió hasta conformar una nueva sensibilidad de lo católico, presente en el Concilio Vaticano II.

Se podrían decir muchas cosas más de Romano Guardini. Fue, sin duda, un cristiano a la atura de nuestro tiempo. 

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