Opinión

¡Oremos por los difuntos!

Créditos de la foto: pixelia de Pixabay.
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En la religión católica, la Iglesia invita a los fieles a rezar por los difuntos, y esto se puede hacer en cualquier momento del año, siempre que se sienta la necesidad. Sin embargo, existe un día que ha sido destinado especialmente para hacerlo: se trata de la conmemoración de los fieles difuntos, que se celebra el 2 de noviembre, justo un día después de la fiesta de Todos los Santos.

Como cristianos, podemos rezar por los difuntos y encomendarlos en nuestras oraciones, sabiendo que las almas de los creyentes, vivos o muertos, forman un solo cuerpo, por medio de la comunión de los santos. Y aquí nuestra fe juega un papel esencial, ya que nos permite mantener viva la esperanza de la vida eterna, confiando en que la muerte es pasajera, y no puede romper este hermoso vínculo.

Al respecto, San Agustín, en un texto que suele leerse en los funerales, se refirió diciendo: “La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado, ¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿sólo porque estoy fuera de tu vista? No estoy lejos... tan solo a la vuelta del camino...”

Del mismo modo, en alguna ocasión, Santa Isabel de la Trinidad afirmó que: “La oración es el vínculo de las almas”, ya que nos permite alimentar una relación espiritual viva con nuestros seres queridos a través de Cristo, es decir, nos permite crear y fortalecer un “vínculo de almas”, con aquellos que se fueron antes de nosotros.

Para lograrlo, es necesario, por ejemplo, confiarlos a Dios en nuestras oraciones diarias, visitar su tumba o un lugar que nos haga recordarlos, encender una vela por ellos en una iglesia, o incluso ofrecer una misa en su memoria.

Por otro lado, la Iglesia católica también nos anima a rezar por las almas del purgatorio o benditas almas, es decir, por aquellas almas que “continúan su camino hacia el Reino de Dios”, como decía San Juan Crisóstomo. De hecho, él destacó la importancia de rezar por ellas diciendo: “sigamos ayudando y rezando por los muertos, no descuidemos este deber”.

En otras palabras, como católicos, estamos llamados a rezar constantemente por los difuntos: en cada misa, durante la plegaria eucarística, y por supuesto, diariamente, mediante la Liturgia de las Horas. Además de estas oraciones, también podemos hacer la Novena de la Divina Misericordia, que nos propone rezar la coronilla de la Divina Misericordia por las almas del Purgatorio, durante el octavo día de la novena.

Así que, tenemos muchas opciones para rezar por los difuntos, ¿cierto?... Entonces, ¿te animas a rezar ellos de ahora en adelante?

Escrito por: Alice Ollivier de Hozana.org
-Traducido y adaptado del francés por Sharael Sánchez Ochoa

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