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¿Debe la Iglesia utilizar las redes sociales y las nuevas plataformas para llegar a las personas o dañaría esto su imagen?

PapaFrancisco
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Tradicionalmente, las redes sociales y las nuevas plataformas de comunicación, sobre todo las que acostumbran a usar la gran mayoría de los jóvenes, se han asociado al entretenimiento y la divulgación de un contenido informal, poco serio e incluso banal. Es por eso que todo aquel que quiera dar a conocer su mensaje a través de estas plataformas corre el riesgo de que le pongan la misma etiqueta, y que su mensaje sea visto con desprecio por el entorno en el que se está emitiendo.

Sitios como YouTube, Instagram o TikTok tienden a verse como lugares donde prima la diversión y los contenidos vacíos, sin embargo, son usados por cientos de miles de personas a diario. ¿Debería la Iglesia y aquellos que la conforman aprovechar esta vía de conexión directa con las personas o esto afectará a su imagen?

El argumento en contra de abrazar estos canales de comunicación es que la plataforma tiene un impacto directo en la imagen de todos aquellos que en ella se encuentran. Si a Instagram se suben al día millones de fotos vacías y sin contenido, no es de extrañar que todo aquel que lo use pueda ser visto como alguien vacío y sin contenido. Por lo tanto, el uso de las nuevas plataformas por parte de la Iglesia o del clero despojaría a la institución de toda la autoridad que esta tiene, la desprestigiaría.

Sin embargo, este razonamiento es solo fruto de los prejuicios hacia las nuevas formas de comunicación que muchas veces no nos dejan ver lo útiles que estas pueden llegar a ser. Que haya millones de vídeos banales en YouTube no quiere decir que todos los que allí entren tengan que seguir esta tendencia y no puedan grabar un mensaje serio y profundo para que llegue a sus espectadores. Además, que la mayoría de contenido sea de entretenimiento no quita que este portal sea una herramienta formidable para llegar a millones de personas.

El impacto en la imagen puede ser negativo, pero siempre y cuando se eviten las tendencias de espectacularización del contenido que imperan en estas redes sociales u otras, esto no sería un problema. La Iglesia tiene que estar donde se encuentre la gente y si esto supone adoptar nuevas vías de comunicación para llegar a sus feligreses, tendrá que ser así. Que los prejuicios no nos hagan despreciar nuevas herramientas para la evangelización.

Zenón de Elea

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