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Bertin Osborne sobre la ley Celaá: “Que alguien pare esta barbaridad”

Bertín Osborne.
photo_camera Bertín Osborne.

La protesta contra la ley Celaá se ha convertido en un grito de desesperación para muchos padres, alumnos, profesores y titulares de centros.

Ayer, en el Congreso de los Diputados, después de que se aprobará la LOMLOE, los diputados de PP, Vox y Ciudadanos permanecieron en pie tres minutos al grito de "libertad". Miles de padres han firmado el manifiesto de Más Plurales para gritar por la libertad de elección. Niños con discapacidades mentales graban vídeos que se hacen virales para gritar por sus derechos, por una educación especial de calidad. 

No me vale la cacareada frase de "quien quiera un colegio privado que se lo pague". Pero por Dios ¡si los impuestos son de todos, si la financiación pública proviene de nuestros impuestos, los de todos! 

La educación no tiene que ser ni privada ni estatal, tiene que ser de los padres, universal y gratuita, pero respetando la ideología de cada uno. No estamos hablando de sanidad, estamos hablando de qué valores queremos transmitir a nuestros hijos. Cada madre y cada padre los que quieran, respetando el mandato universal de los derechos humanos. 

La Plataforma Más Plurales ha recogido más de un millón de firmas contra le ley Celaá y aún así, el Pleno del Congreso ha rechazado todas las enmiendas -más de 600- que han presentado partidos políticos y asociaciones de padres. Qué ejercicio de democracia. 

Entre todos los vídeos que circulan estos días por las redes sociales protestando contra la ley Celaá, me ha llamado la atención especialmente una entrevista realizada a Bertín Osborne, padre de un niño con lesión cerebral.

La ley Celaá no dice expresamente que se vaya a cargar la educación especial, pero la disposición adicional cuarta, de redacción ambigua, tiene la intención de abrir la puerta que permita a las Comunidades Autónomas a vaciar los centros de Educación Especial de alumnos y, progresivamente, transformarlos en centros de recursos, sin apenas alumnado. Esto es al menos lo que considera la Plataforma “Educación Inclusiva SI, Especial TAMBIÉN”

Pues bien, Bertin Osborne explica muy clarito que los niños con una discapacidad mental necesitan permanentemente atención, "a todas horas del día. Y no creo que en un colegio ordinario haya terapeutas que estén sentados junto a él, cambiarle los pañales, darles las medicinas, entender lo que están diciendo...No sé quién habrá sido el iluminado al que se le ha ocurrido este cambio, porque los que supuestamente vamos a ser los más beneficiados, ya sí que les digo con toda seguridad que vamos a ser los más perjudicados. Hay cientos de miles de niños con discapacidades que no tienen autonomía y en un colegio ordinario no van a poder ayudarles, ni mejorar su calidad de vida, sino todo lo contrario. Esto lo ha hecho alguien que no tiene ni idea de la problemática. Muchos niños como el mío van a ver perjudicado su desarrollo y su vida. Así que ojalá haya alguien con dos dedos de frente que pare esta barbaridad". 

Ahí queda eso. 

Zenón de Elea.  

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