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Su último concierto en nuestro país lo dará el próximo 11 de julio en San Sebastián

La dimensión cristiana de Bob Dylan

Está de gira por España

Bob Dylan y San Juan Pablo II
photo_camera Bob Dylan y San Juan Pablo II

Javier Ledesma Saúco, sacerdote incardinado en la diócesis de Ciudad Real y autor del libro Bob Dylan: Dios y Jesucristo, ¿Una provocación?, escribe sobre la clave religiosa que recorre toda la obra del genio de Minnesota. 

"Años atrás la gente decía que era un profeta. Yo decía: ‘No, no soy un profeta', y ellos decían: ‘Sí, lo eres, eres un profeta'. Y yo contestaba: ‘No, no lo soy'. Y ellos decían: ‘Seguro que eres un profeta'. Me convencían de que era un profeta. Ahora vengo y os digo que Jesús es la respuesta. Y la gente dice: ‘Bob Dylan no es un profeta’. Simplemente no pueden manejar la situación...".

- Bob Dylan durante una entrevista en 1980.

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Según quienes componían la banda musical de Bob Dylan (Duluth, Minnesota, EE.UU., 1941) a finales del 1978, el desencadenante fue un pequeño crucifijo arrojado por un fan al escenario en los últimos días de la gira promocional del álbum Street Legal. Era un momento de disputas familiares, de escenarios semivacíos y de acumulación de cansancio. En medio de la decepción que suponía la separación matrimonial de su esposa Sara y las discusiones sobre la custodia de sus cinco niños en común, aquel crucifijo acompañó a Dylan durante las últimas fechas de la gira. Fue en esas fechas cuando se produjo la tan referida epifanía en la habitación de un hotel en Tucson, Arizona, donde, contaba el músico, "Jesús puso su mano en mí".

A partir de ahí comienza su famosa etapa de conversión. Entre 1979 y 1981 publica su trilogía cristiana con los álbumes Slow Train Coming (Lento tren acercándose) -un éxito absoluto, por el que su canción Gotta Serve Somebody (Tienes que servir a alguien) recibió el que entonces fue su primer Grammy-, seguido de Saved (Salvado) y finalmente, cerrando la trilogía, Shot of Love (Disparo de amor), disco que contiene la perla Every grain of sand (Cada grano de arena).

En estos tres álbumes Dylan expresa una fe apasionada en Jesucristo, al que le dedica toda una serie de canciones. Las referencias al Apocalipsis y a la Carta a los Romanos de San Pablo son lo más específico de su nueva fe, encontrada y vivida en la Comunidad de la Viña, de corte evangélico, donde se pone especial relieve en el papel de la Gracia, y también en un pecado que corrompe la libertad humana hasta extremos que, a poco que exageremos, se deslizan hacia tesis luteranas. Las referencias en los textos de las canciones de esa época a los Evangelios son continuas. La síntesis del mensaje es contundente: una fe radical en Cristo. Igualmente descubrimos una crítica formulada -a su juicio- desde el Evangelio a la hipocresía religiosa de sus conciudadanos, especialmente hacia muchos de sus conocidos y "amigos"; esta crítica aparece unida a una velada amenaza sobre el juicio de Dios, que ya está actuando y se acerca. En Shot of Love literalmente canta Soy propiedad de Jesús (Property of Jesus). Pero, para ser justos, la inquietud religiosa, unida al mensaje cristiano y a sus valores, en absoluto se ciñen en el maestro Dylan a esta trilogía.

Huellas 

La búsqueda religiosa comienza desde el minuto uno de su carrera discográfica. Ya en su primer L.P., de 1962 y titulado Bob Dylan, aparecen huellas evangélicas en In my time of Dyin (En el momento de mi muerte) o en Gospel Plow (El arado del Evangelio), pasando luego por títulos como Masters of War (Señores de la Guerra) de 1963 o With God on our Side (Con Dios a nuestro lado) de 1964. Y qué decir de joyas musicales como All along the watchtower (A lo largo de la Atalaya), Señor -Tales of Yankee Power- (Señor -Historias del Poder Yankee-), o la obra maestra Knockin´on Heaven´s Door (Llamando a las puertas del cielo), donde el mensaje espiritual sobre el sentido de la vida y la existencia de un cielo posible ocupan el centro de su inquietud.

Dylan, musicalmente hablando, siempre ha caminado contracorriente, por libre; no se pliega a nadie y nadie le condiciona. Crea tendencia, crea estilo. Por eso ocupa el lugar que ocupa; en la cima de genios musicales del siglo XX y del XXI. Quizás por ello, su mensaje cristiano ha seguido presente a lo largo de su carrera, hasta hoy mismo. Es cierto que sus canciones son vitriólicas cuando critica el cinismo de los dirigentes, con ataques que se hacen especialmente fuertes ante el puritanismo religioso de los políticos americanos. Y es muy sarcástico –y para ello se sirve de textos evangélicos- frente al uso y el abuso que hace la gente en general de los propios referentes del cristianismo. En todo caso, tras la etapa específicamente cristiana Dylan ha continuado editando canciones con valores cristianos, algunas con una referencia particularmente explícita a Jesucristo.

La coherencia de sus convicciones religiosas se manifiesta en una trayectoria con temas como Ye shall be changed (Serás transformado), Lord protect my child (Señor protege a mi niño), You changed my life (Cambiaste mi vida), Man of Peace (Hombre de Paz), Shooting Star (Estrella fugaz) o Ring them Bells (Tocad las campanas). Estas son algunas de las muchas canciones en las que Dylan muestra un gran dominio de la Biblia -en especial, seguramente por su ascendencia judía, del Antiguo Testamento- y en las que hace una defensa de los valores del Evangelio. En el año 2009 se atrevió a sacar un CD a medio camino entre el country y el blues con una selección de villancicos titulada Christmas in the Heart (Navidades en el corazón). En la contraportada aparecía una imagen de los Reyes Magos.

En conclusión. Hay que estudiar despacio al maestro Bob Dylan a lo largo de toda su discografía para disfrutar de su mensaje humanista y religioso; también para hacernos una idea del verdadero calado cristiano que nuestro autor le ha dado a muchas de sus canciones en sus ya más de 50 años de carrera musical.

- Javier Ledesma Saúco es autor del libro Bob Dylan: Dios y Jesucristo, ¿Una provocación?.



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