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“Se está diluyendo la figura de san Juan Pablo II cuando su aportación a la Iglesia y a la sociedad es inmensa”, afirma el presidente de la Asociación Española de Personalismo

Esta es una de las razones por las que esta entidad organiza un master sobre uno de los principales papas de la historia: para conocer su gran legado

San Juan Pablo II.
photo_camera San Juan Pablo II.

"En los convulsos tiempos en los que habitamos, necesitamos figuras de referencia, modelos reales que nos faciliten la orientación en un contexto en el que muchos valores están cambiando, los caminos parecen torcerse y la esperanza debilitarse. San Juan Pablo II es un referente mundial", explica a RC Juan Manuel Burgos, especialista internacional en la filosofía de Karol Wojtyla y presidente de la Asociación Española de Personalismo. 

Para recordar, rememorar y aprender de esta figura inigualable, esta asociación ha organizado el master en Karol Wojtyla-Juan Pablo II en el que se presentan la mayoría de sus rasgos principales: su riquísima biografía, su obra poética, su ética y su antropología, su pensamiento socio-político, su visión del cristianismo de la Iglesia, su famosa teología del cuerpo y su concepción de la familia como Communio personarum.

El master está dirigido por Juan Manuel Burgos y cuenta con otros renombrados especialistas como el traductor oficial de su poesía, Bogdan Piotrowski, la experta en sus fuentes humanistas polacas Nieves Gómez, los teólogos Juan José Pérez-Soba y Alejandro Burgos o el investigador de los archivos wojtylianos en Roma Andrzej Dobrzynski.

No perder su legado 

Juan Manuel Burgos explica a RC porque ahora es un momento adecuado para recordar la figura de san Juan Pablo II: "Fue una figura muy peculiar porque consiguió un equilibrio muy difícil entre la conservación de lo valioso y la siempre necesaria innovación. Hoy da la impresión de que estamos perdiendo ese equilibrio. Hay quien se centra solo en la conservación y otros solo en la innovación, pero ambas posturas son problemáticas porque al romper el equilibrio se camina hacia los extremos. Uno de los resultados es que se pierde o se diluye, voluntaria o involuntariamente, el legado de este Papa equilibrado, uno de los más importantes de la historia de la Iglesia, no solo del siglo XX". 

Para el presidente de la Asociación Española de Personalismo hoy en día "se habla poco de Juan Pablo II, teniendo en cuenta su inmensa aportación: Catecismo de la Iglesia Católica, traslación del Concilio Vaticano II al Magisterio de la Iglesia, nuevo Código de Derecho Canónico, Código Canónico de las Iglesias Orientales, Jornada Mundial de la Juventud, reforma de la Curia, contribución decisiva a la caída del comunismo, potenciación del ecumenismo, etc., etc. Ante la magnitud y cercanía de esa obra, me cuesta creer que el olvido sea casual". 

Burgos sostiene que siendo Juan Pablo II uno de los principales Papas de la historia, "parece razonable conocer y usar a fondo su legado". 

Sobre los abusos sexuales 

Sobre quien afirma que su actitud en relación con los abusos sexuales no habría sido la adecuada, el experto en la filosofía de Karol Wojtyla responde: "No tengo ninguna información especial al respecto, pues soy filósofo, pero hay un dato irrefutable. Juan Pablo II ha sido canonizado, por lo que resulta evidente que se comportó adecuadamente. Quienes insisten en este punto, además de ir en contra del juicio oficial de la Iglesia, parecen querer encontrar a toda costa un punto en el que atacarle, de modo que su figura se debilite. Me recuerda un suceso personal. En una ocasión, cuando, hace años gritábamos frente a su balcón: “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo”, nos respondió con su típica sonrisa socarrona: “no todo el mundo, no todo el mundo”.

Cómo afrontó las dificultades de su vida 

La figura de San Juan Pablo II (1920-2005) cobra un especial relieve por su potencia, luminosidad, lucidez y valor con la que afrontó las numerosas dificultades de su vida. Perdió a su madre y, posteriormente a su padre desde muy joven, pero eso no le impidió desarrollar una personalidad equilibrada y social. Más adelante tuvo que enfrentarse primero con el nazismo y después con el comunismo.

Fue entonces cuando decidió abandonar su vocación poética y teatral y hacerse sacerdote, pero sin posponer nunca su lucha cultural contra las ideologías, tarea que acometería principalmente, a través de sus escritos: poéticos, teatrales, filosóficos y teológicos.

Su nombramiento como obispo de Cracovia le situó como uno de los grandes de Polonia, en colaboración con el Cardenal Wyszinsky. Los proyectos conjuntos caminaron en la
dirección del sostenimiento y defensa del catolicismo polaco, y, en un movimiento más amplio, una vez nombrado Cardenal, en la elaboración de los Documentos del Concilio Vaticano II, que marcarían la Historia de la Iglesia.

Años después llegaría su elección como Papa (1978), iniciando uno de los pontificados más largos de la historia con repercusiones mundiales. En colaboración con Ronald Reagan y Michail Gorbachov fue decisivo en la caída del comunismo, que comenzó, de manera simbólica, en los astilleros Lenin en Gdansk. Y su dinamismo apostólico y misionero llegó al mundo entero así como su labor organizativa y doctrinal en la Iglesia: Catecismo de la Iglesia Católica, nuevo Código de Derecho Canónico, un innovador Magisterio que integró el Concilio Vaticano II, reorganización de la Curia, Jornada Mundial de la Juventud y muchas otras iniciativas, imposibles de relatar en un espacio breve.

 

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