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Sacerdote católico y ex anglicano explica cómo la devoción anglicana puede enriquecer el adviento de la Iglesia Católica

Gracias a “Anglicanorum Coetibus”, de Benedicto XVI, los que se unen a la Iglesia Católica del anglicanismo pueden mantener ciertos elementos espirituales de la tradición anglicana

P. James Bradley.
photo_camera P. James Bradley.

El padre James Bradley, sacerdote del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham (Reino Unido) para ex anglicanos y profesor asistente de derecho canónico en la Universidad Católica de América en Washington, DC, expone cómo la devoción anglicana puede enriquecer el Adviento para los católicos. 

Este sacerdote católico, un británico convertido del anglicanismo, explica la misión de su ordinariato personal, una estructura equivalente a una diócesis creada para dar la bienvenida a los antiguos anglicanos (a veces llamados episcopales) a la plena comunión de la Iglesia católica. 

Anglicanorum Coetibus

Gracias a la constitución apostólica de 2009 “Anglicanorum Coetibus”, de Benedicto XVI, aquellos que se unen a la Iglesia Católica en estos ordinariatos pueden mantener ciertos elementos litúrgicos, espirituales y pastorales de la tradición anglicana.

"Por ejemplo, en los ordinariatos adoramos de acuerdo con nuestros propios libros litúrgicos bajo el título “Adoración divina”, que contienen muchas oraciones hermosas y textos extraídos de la herencia anglicana y de su liturgia en inglés de 500 años de antigüedad", explica el sacerdote. 

El padre James Bradley afirma que además de recibir personas en la Iglesia Católica, “Anglicanorum Coetibus” va un paso más allá en su generosa acogidaTambién se pueden recibir ciertos elementos de la tradición anglicana, que nutrieron la fe cristiana y suscitaron aspiraciones hacia la unidad católica entre los anglicanos. "Estos, dice el Papa Benedicto, no son solo cosas que podrían sostener estas comunidades de ex anglicanos, ahora católicos, sino que son “un tesoro para compartir” con toda la Iglesia". 

Un tesoro para la Iglesia Católica 

Bradley relata que los ex anglicano unidos en estos ordinariatos celebran el Adviento algo diferente a la de otros católicos, "pero muchas de nuestras formas distintivas de adoración pueden enriquecer la oración y la devoción de otros católicos", apunta en un artículo escrito en Angelus News. 

Algunas de estas formas distintas son por ejemplo que reemplazan el himno de alabanza "Te Deum" de la oración matutina y vespertina por la "Benedicita", el "Cantar de los tres hijos" tomado del Libro de Daniel. 

"Debido a que se refiere al orden natural, a veces también se le llama cántico de la creación y su lugar en el Adviento recuerda las palabras del Papa Francisco en “Laudato S i ' ” (“Alabado seas”): la encarnación significa “el misterio de Cristo actúa de manera oculta en el mundo natural en su conjunto". Quizás orar este texto en la oscuridad natural de los meses de invierno pueda infundirnos un mayor sentido de que en Cristo toda la creación es redimida y renovada", afirma. 

Profeta Isaías 

También, en la oración de la mañana y de la tarde, rezan pasajes de las Escrituras, un capítulo del Antiguo Testamento y un capítulo del Nuevo Testamento y el primer domingo de Adviento comienzan una lectura continua del Libro del profeta Isaías.

Así mismo, la tradición anglicana también es conocida por su rico patrimonio musical, y esto se destaca particularmente durante el Adviento. "Himnos como "Él viene con nubes que descienden" de Charles Wesley esperan con ansias la venida de Cristo al final de los tiempos, mientras que los sonidos familiares de "O Come, O Come Emmanuel" parecen combinar tanto nuestro anhelo por la segunda venida de Cristo al final de los tiempos con la alegría de su primera Navidad", relata el P. Bradley. 

Sin embargo, el sacerdote ex anglicano reconoce que la belleza de la religión católica  abarca una amplia gama de costumbres y prácticas que evocan la única fe que profesamos y que están recogidas en la Tradición.

"Mientras buscamos aprender unos de otros a través de las riquezas de estos diversos dones, este Adviento los invito a descubrir la belleza de lo que la Iglesia tiene para ofrecer en los ordinariatos personales, y al hacer esto para llegar a conocer al Señor en la belleza de santidad", concluye. 

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