La autoridad que hace crecer a las personas

Juan Antonio Granados y Luis Granados reflexionan sobre la autoridad en la sociedad y en la Iglesia

Juan Antonio Granados.
Juan Antonio Granados.
  1. Autoridad en la sociedad y en la Iglesia
  2. La libertad autónoma y el emotivismo
  3. Autoridad del Creador y de Jesús 
  4. Crisis de autoridad 
  5. Padre, maestro, sacerdote..
Luis Granados.
Luis Granados.

Sólo a los Discípulos de los Corazones de Jesús y María se les ocurre, en su Jornada habitual de estudio, en este caso la celebrada en Cuenca en marzo de 2021, ponerse a reflexionar sobre la autoridad. Como decía la filósofa Hannah Arendt, la pregunta ya no es qué es la autoridad, sino que “era” la autoridad.

Autoridad en la sociedad y en la Iglesia

Es posible que la pregunta por la autoridad no se entienda, como no se entiende la autoridad. Quizá haya que hacer un esfuerzo para aclarar qué es eso de la autoridad, en la sociedad y en la Iglesia.

Un proyecto de respuesta de largo recorrido que demandaría analizar otros muchos términos y conceptos en el contexto de lo que se pudiera denominar la narración de la vida humana. Toda realidad está siempre dentro de un relato. El relato es clave para desentrañar el sentido. No existen realidades humanas sólo en lo abstracto, desligadas de una narrativa.

Por eso si queremos profundizar en el contexto de la autoridad hay que tener en cuenta que en el relato dominante para el hombre y la mujer actual se ha descartado como variable dominante esta cuestión de la autoridad.

La libertad autónoma y el emotivismo

La autoridad ahora está fuera de lugar, es vista como algo que estorba, que limita y reduce. La libertad autónoma, el hecho de desligarse de cualquier atadura a la fuente de la autoridad es una conquista. La libertad autónoma y el emotivismo son la base sobre las que se configura la conciencia del presente.

 Esta dificultad inicial, diríamos epocal, ha hecho que sean pocas las reflexiones sobre la autoridad, las referencias a la autoridad en el mundo cultural español. Y menos en el teológico.

De ahí que este trabajo, compuesto por una serie de aportaciones de los miembros del antes citado Instituto de vida religiosa, tenga un particular interés.

Autoridad del Creador y de Jesús 

Hay que advertir que lo que aquí se dice sobre la autoridad está circunscrito a una reflexión teórica, que aborda la cuestión de los orígenes de la autoridad, la cuestión de la autoridad referida a la creación, memoria del Creador, la autoridad de Jesús en las relaciones intratrinitarias, las virtudes en la relación de confianza y las virtudes en el ejercicio del testimonio. 

Quienes se plantearon estas Jornadas de estudio, de las que este libro levanta acta, no se metieron en concreto a analizar casos de formas de ejercicio de autoridad en la Iglesia, por ejemplo.

 

Esto quizá produzca una especie de lamento en el lector que querría que la gran reflexión teórica hecha sobre la autoridad, y que se desarrolla aquí más en los ámbitos de la familia y en la educación, se pudiera haber abordado sobre la vida real de la política y de la Iglesia hoy.

Crisis de autoridad 

Otra cuestión es que asentados los principios, por ejemplo la relación en la Iglesia entre autoridad y ambiente sacramental, no sea difícil sacar las consecuencias y aplicarlas a las realidades que se imponen en nuestro presente, también dentro de la Iglesia.  

Como se concluye en el libro, para superar la crisis de la autoridad es necesario romper con el imaginario colectivo que identifica la autoridad como una figura represora de los deseos. Sería necesaria una nueva fenomenología que muestre la riqueza de las relaciones humanas y cómo en la urdimbre de las mismas aparecen diversas formas de relaciones asimétricas que requiere diversas mediaciones.

La experiencia humana no es monolítica, está llena de matices, como lleno de matices está el ejercicio de la autoridad que debe ser entendido como el origen fontal que se haya en la base de la pertenencia común. 

Padre, maestro, sacerdote..

Esto significa que para entender adecuadamente la autoridad, incluso para distinguirla del poder y del saber, hay que remitirnos, como hizo Hannah Arendt en el caso de Roma, es decir, de la civilización occidental, al origen, al momento originario que nos basamenta y nos acomuna.

De ahí que la autoridad que hace crecer a las personas implica, en su raíz, en su ejercicio, una mirada particular con el pasado. La autoridad del padre, la autoridad del maestro, la autoridad del sacerdote, hacen referencia a aquello que no podemos poner en duda porque de hacerlo estaríamos atentando contra el sustrato de nuestra identidad personal y de nuestra convivencia.

Autoridad. El origen que nos hace crecer.

Juan Antonio Granados-Luis Granados

Didaskalos

La autoridad.
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