Opinión

Bélgica y los buenos pastores

Obispos de la Conferencia Episcopal Belga.
photo_camera Obispos de la Conferencia Episcopal Belga.

Tengo que confesar que la noticia de la decisión de los obispos Belgas sobre ese nuevo ritual de bendición de parejas homosexuales me ha sorprendido. La mayoría de los titulares de la prensa internacional insisten en que es un desafío al Vaticano. Como escribo nada más producirse la noticia, esperemos a ver si hay alguna respuesta o reacción oficial u oficiosa. Habrá tiempo de analizar la cuestión en sí y las consecuencias.  

De momento, tengamos en cuenta que el 15 de marzo de 2021 se recibió un Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe a un dubium sobre las bendiciones de las uniones de personas del mismo sexo, que dice, entre otras cosas:

“En consecuencia, para ser coherentes con la naturaleza de los sacramentales, cuando se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas se necesita – más allá de la recta intención de aquellos que participan – que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia, en función de los designios de Dios inscritos en la Creación y revelados plenamente por Cristo Señor. Por tanto, son compatibles con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia solo aquellas realidades que están de por sí ordenadas a servir a estos designios.

Por este motivo, no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo. La presencia en tales relaciones de elementos positivos, que en sí mismos son de apreciar y de valorar, todavía no es capaz de justificarlas y hacerlas objeto lícito de una bendición eclesial, porque tales elementos se encuentran al servicio de una unión no ordenada al designio de Dios”.

Recuerdo haber leído no hace mucho que había parroquias en Bélgica que se estaban cerrando, durante estos meses pasados, porque no podían pagar ni la luz.

Sí he encontrado otra noticia, que también recordaba, sobre un programa, auspiciado por las autoridades de Flandes, denominado “Programa para el futuro de las Iglesias parroquiales”, un proyecto de reconversión de Iglesias en restaurantes, comedores, bibliotecas, discotecas, salas culturales, etc. En el citado programa se habla ya de 700 templos destinados a ese nuevo uso.

Quizá sea hora de traer también, en este mosaico de referencias, lo que el Papa Francisco contestó al periodista Rudolf Gehrig, de EWTN, en el vuelo de regreso de Kazajistán.

A la pregunta sobre que “muchas Iglesias en Europa, como la alemana, están sufriendo graves pérdidas de creyentes, los jóvenes ya no parecen estar dispuestos a ir a misa. ¿Hasta qué punto le preocupa esta tendencia y qué quiere hacer al respecto?”, contestó el Papa Francisco:

“Es en parte cierto y en parte relativo. Es cierto que el espíritu de la secularización, del relativismo, desafía estas cosas, es cierto. Lo que se tiene que hacer, en primer lugar, es ser coherente con tu fe. Pensamos: si eres obispo o cura no eres coherente, los jóvenes tienen el olfato… y luego ¡adiós! Cuando una Iglesia, sea la que sea, en cualquier país o en cualquier sector, piensa más en el dinero, en el desarrollo, en los planes pastorales y no en el trabajo pastoral, y va por ese camino, no atrae a la gente. Cuando escribí la carta al pueblo alemán hace dos años, hubo pastores que la publicaron y la difundieron persona por persona. Cuando el párroco estaba cerca del pueblo, decía: el pueblo debe saber lo que piensa el Papa. Creo que los pastores deben seguir adelante, pero si han perdido el olor de las ovejas y las ovejas han perdido el olor de los pastores, no se sigue adelante. A veces -hablo de todos, en general, no sólo de Alemania- se piensa en cómo renovar, en cómo hacer más moderna la pastoral: está bien, pero siempre debe estar en manos de un pastor. Si la pastoral está en manos de “científicos” de la pastoral, que opinan aquí y dicen lo que hay que hacer allí… (no se va adelante, ndr). Jesús hizo la Iglesia con pastores, no con líderes políticos. Hizo la Iglesia con gente ignorante, los doce eran uno más ignorante que el otro y la Iglesia siguió adelante. ¿Por qué? Por el olfato del rebaño con el pastor y del pastor con el rebaño. Esta es la mayor relación que veo cuando hay una crisis en un lugar, en una provincia… Me pregunto: ¿está el pastor en contacto, está cerca del rebaño? ¿Tiene este rebaño un pastor? El problema son los pastores. Sobre esto te sugeriría que leyeras el comentario de San Agustín sobre los pastores, se lee en una hora, pero es una de las cosas más sabias que se han escrito para los pastores y con esto puedes calificar a este o a estos pastores. No se trata de modernizar: por supuesto que hay que actualizarse con los métodos, es cierto, pero si falta el corazón del pastor, no funciona ningún trabajo pastoral. Ninguno”.

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