Opinión

Una Asamblea de Asociaciones disruptiva

Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad.
photo_camera Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad.

En estos tiempos nada fáciles, en los que parece que prima la destrucción sobre la construcción, la rutina sobre la iniciativa, en los que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, de vez en cuando salta la liebre.

En esta España, en este Madrid sobre el que parecen caer las siete plagas de Egipto –qué pecado hemos cometido-, el viernes pasado se produjo un pequeño milagro, saltó un chispa de esperanza, la creación de la Asamblea de Asociaciones por la Vida, la Libertad y la Dignidad. Una Asamblea que viene a dar respuesta a no pocas insuficiencias, y no solo cardiacas.

Primera insuficiencia, la política. Es cierto que contamos con alternativas políticas suficientes a lo que, de forma un poco rancia, se ha denominado el “frente popular”, aunque no sé si es tan popular como parece. Pero el problema de la alternativa política es que solo se activa cuando hay elecciones, porque en la política del día a día, la capacidad de expresar la voluntad libre es muy limitada. No todo se resuelve con política, porque no todos los problemas son políticos. Estamos sometidos a las decisiones de los aparatos de los partidos, quizá ya ni a las de los programas políticos de los partidos. Mejor dicho, a las decisiones de las encuestas. Y no digamos nada en tiempos de pandemia, de crisis y de conflictos permanentes, en los que prima lo inmediato, excepto para Pedro Sánchez y los suyos.

Otra insuficiencia es la de la base de ideas de los partidos, que se muestra incapaz de dar satisfacción a gran parte de su electorado. Hay una especie de cierre mental, no sé si categorial o no, por el hecho de proponer políticas públicas que afecten a toda la sociedad, a la hora de plantear alternativas contra lo que se denomina lo políticamente correcto. No sé si es un problema de argumentación o de convicción, o de abandono. El ejemplo más claro es lo referido a la vida, el aborto, la eutanasia.

En este sentido, digámoslo claro, los partidos están en manos de los medios de comunicación o los medios en manos de los partidos. El principal flujo de retroalimentación son las cuestiones referidas a la antropología y a la cultura. Si hubiera en España una constelación de medios, alternativa, -quizá un grupo de comunicación-, seguro que arrastraría a alguna formación política en la creación de una mentalidad social disruptiva.

De ahí el valor de esta plataforma cultural, nativa y nacida de ese santo empeño de Jaime Mayor Oreja. La tarea que tiene por delante es mucha. Al menos han conseguido la unidad de acción. Quizá ahora llegue el tiempo de la unidad, creatividad de lenguaje y de los medios de penetración cultural. Pero este es otro capítulo, relacionado por cierto con el debate, que aún colea, sobre los intelectuales en nuestra sociedad. Católicos y no…

Por cierto, que este no es un proyecto católico pero no se excluye lo católico como fuente de inspiración. Católico sin la larga mano de cualquier jerarquía, no vaya a ser que nos llevemos una sorpresa.

                   

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