Opinión

¿Alguien da más?

Hasta al editorial de "El País" está llegando la potencia expansiva del Papa, aunque bien es cierto que, según la filosofía clásica, a modo del que lo recibe, con lo que no nos hagamos muchas ilusiones. El efecto Francisco en ese periódico se palpa en el editorial del domingo que comienza diciendo que "en ajedrez llevar la iniciativa supone una gran ventaja". La inspiración, que parece amalgama, y pone en jaque a cualquier sistema. Curioso efecto de selección temática.

El pontificado de los gestos tuvo el viernes pasado un momento culminante con tres hitos: la bendición del monumento a San Miguel Arcángel y la Consagración del Estado Vaticano a San José; la presentación de la primera Encíclica del Papa Francisco y el anuncio de la aprobación por el Papa de la canonización del beato Juan XXIII y del beato Juan Pablo II. Interesante análisis de portada y espacios de los periódicos nacionales e internacionales para ver a cuál de las informaciones se ofrecía más relevancia.

El corresponsal del diario La Vanguardia, Eusebio Val, escribía este sábado describiendo la situación que el día anterior se había producido en le Vaticano. "Fue una maniobra mediática algo torpe, pues resultó inevitable que un acontecimiento quitara relevancia al otro. Pocos minutos después de concluir la rueda de prensa para comentar la encíclica (...) se comunicó de repente que volvería a haber otra comparecencia del portavoz, el jesuita padre Lombardi, para explicar la decisión sobre las canonizaciones. Muchos informadores ya habían abandonado las dependencias vaticanas".

Sin embargo, aunque haya podido pasar inadvertida, la bendición de la imagen de San Miguel Arcángel, con la presencia de Benedicto XVI, y la consagración del Estado y de la Ciudad del Vaticano a san José no tiene desperdicio. Un acto que en el que se sintetizó la teología sobre los ángeles de este Papa. Por cierto, una teología que no se suele oír en las homilías del día a día de la Iglesia.

Para muestra, estas palabras: «San Miguel vence porque en Él es Dios el que actúa. Esta escultura nos recuerda, por lo tanto, que el mal es vencido, que el acusador es desenmascarado y su cabeza aplastada, porque la salvación se ha cumplido una vez para siempre en la sangre de Cristo. Aunque el diablo intenta siempre resquebrajar el rostro del Arcángel y el rostro del hombre, Dios es más fuerte. Es suya la victoria y su salvación es ofrecida a todo hombre. En el camino y en las pruebas de la vida no estamos solos, estamos acompañados y sostenidos por los Ángeles de Dios, que nos ofrecen – por decir así – sus alas para ayudarnos a superar tantos peligros, para poder volar alto, con respecto a las realidades que pueden apesadumbrar nuestra vida o arrastrarnos hacia abajo. Al consagrar el Estado de la Ciudad del Vaticano a San Miguel Arcángel, le pedimos que nos defienda del Maligno y que lo expulse».

A nadie se le escapa la trascendencia de esta bendición relacionada con la propuesta de reforma profunda que el Papa está sembrando en la Curia vaticana y en el entramado institucional.

Y no digamos nada del fin se de semana con los seminaristas, novicios y novicias. Una auténtica gozada de ambiente y de textos que darán que hablar, es decir, que son noticia.

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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