Opinión

Rogativas

Oración para pedir la lluvia.
photo_camera Oración para pedir la lluvia.

Han saltado las alarmas, hay poca agua en los embalses, llevamos tiempo con muy poca lluvia y las perspectivas a corto plazo no son halagüeñas. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? La última primavera fue de las más lluviosas de los últimos años y estábamos felices de ver los pantanos llenos. De pronto, en verano, nos dimos cuenta de que, repentinamente, el nivel del agua había caído muy notoriamente. Los que vamos al monte con frecuencia observamos estos fenómenos semana a semana.

¿Qué había pasado? No cabía en la cabeza semejante bajada por causas naturales. Yo lo comenté con varias personas, pero nadie sabía sobre el tema y, lo que es peor, no prestaron ningún interés al dato. Me quedé con la mosca detrás de la oreja, hasta que me llegó, no sé bien por qué fuente, que los habían vaciado las compañías eléctricas. El por qué no estaba muy claro, pero se intuía que por motivos económicos.

Investigando un poco llegué a esa certeza. Iberdrola había rebajado en un 30% los pantanos sin contar con nadie, para rebajar, parece ser, el precio de la electricidad. Como no soy experto en el tema no puedo detallar más lo ocurrido. Hace pocos días, un entrevistado en el telediario, advirtiendo sobre el peligro de sequía que se avecina, habló claramente de la falta de agua en los embalses por culpa de las eléctricas.

Parece sorprendente que un problema de semejante gravedad esté en manos de unos empresarios que deciden, por motivos comerciales, dejarnos sin agua. Y nadie dice nada. Al parecer la ministra de transición ecológica, Teresa Ribera, hizo una advertencia de intervenir la hidráulica de Zamora, al percatarse del problema. No sabemos que haya habido nada más. Pero los pantanos están muy bajos y las expectativas de lluvia inexistentes.

Así que habrá que volver a las rogativas, como se ha hecho en otros tiempos con toda naturalidad. Tendremos que salir a rogar al santo del lugar para que nos traiga lluvias, tan necesarias para los campos y, desde luego, para el uso de las personas.

En la historia hay testimonios muy abundantes de rogativas para paliar sequías. Son oraciones públicas hechas para pedir a Dios, por intercesión del santo del lugar, el remedio a una necesidad grave. Normalmente suelen ir acompañadas de procesiones dentro o fuera del templo con tal de rogar, a algún santo de devoción popular, por el objeto de la crisis. Me contaban en Galicia que los paisanos, cuando tenían estos problemas, salían a rezar y llevaban en la mano el paraguas, manifestación de la fe que tenían en que el santo actuaría de inmediato.

Es normal, por ejemplo, que en Madrid se acuda a San Isidro, siendo como fue labrador y consciente de la importancia del agua. Se utilizaban oraciones como esta: “San Isidro Labrador, ejemplo de vida entregada al Señor. Te pedimos tu intercesión ante Dios, para recibir la lluvia en nuestros campos y la protección de nuestras cosechas, para que de esta manera podamos obtener el pan nuestro de cada día para gloria de tu santo Nombre”. A San Isidro, o a los santos locales, iremos con devoción para algo esencial para la supervivencia de las personas. Esperemos que, a pesar de los abusos de las hidroeléctricas y de la indiferencia de las autoridades, los santos quieran escucharnos.

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