Religión Confidencial

Las donaciones de los Ruiz Mateos y la imagen de la Iglesia

La familia Ruiz Mateos está inmersa en un doloroso proceso, no solo el judicial que ha puesto sobre el tapete un sinfín de puntos oscuros en la administración de su entramado empresarial, sino sobre todo el familiar, porque la unidad de los hermanos se resquebraja y, sean cuales sean los motivos, eso siempre es una tristeza.

Tristeza produce también ver cómo por salvar los bártulos propios se dispara a discreción aunque con ello se lesione la imagen de personas e instituciones. Las informaciones aparecidas en el diario El Mundo sobre la querella peresentada por una Ruiz Mateos contra parte de sus hermanos dejan un sabor amargo porque el foco de atención del lector no puede por menos que centrarse en algunas palabras: donaciones, dinero B, Opus Dei, Legionarios de Cristo, Salesianos.

Nada hay de malo en que el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o los Salesianos reciban donativos de cualqueir alma caritativa para llevar a cabo su encomiable labor, ni tienen tampoco responsabilidad alguna en analizar de dónde vienen esos dineros, más allá de dar cuenta al fisco tal y como establece la ley, procedimiento que cumplen rigurosamente. Sin embargo, mezclar estos términos puede provocar una indebida asociación de ideas.

Para colmo, queda la denuncia de que los Ruiz Mateos habrían pedido el reembolso de sus donativos. Por lo que ha podido saber Religión Confidencial, ningún Ruiz Mateos ha pedido que se le reemboolse dinero alguno. Sería tan absurdo como que cualquier ciudadano de a pie exigiese al pobre que pide a la salida de la Iglesia la devolución de las limosnas del pasado ahora que en el presente se ha quedado en paro.

Las palabras metidas en el mismo saco corren el riesgo de dibujar falsas imágenes en las mentes de los que las leen, que reparten culpas por igual. En español castizo, se mezclan churras con merinas y todas salen trasquiladas.

Zenón de Elea

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