Otras Religiones

Encuentro de religiones en Madrid: Osoro plantea unas bienaventuranzas especiales

El evento se clausura con la proclamación del Llamamiento por la Paz y le piden a Dios "la fuerza paciente del diálogo"

Carlos Osoro en la clausura Paz sin fronteras. Fotos: José Luis Bonaño
photo_cameraCarlos Osoro en la clausura Paz sin fronteras. Fotos: José Luis Bonaño

La explanada de la catedral de La Almudena acogió ayer por la tarde la clausura del encuentro "Paz sin fronteras" que ha durado del 15 al 17 de septiembre y ha reunido a más de 300 líderes religiosos mundiales y expertos internacionales de más de 80 países. Un despliegue enorme organizado por la Comunidad de San´t Egidio y la archidiócesis de Madrid. 

La jornada de ayer concluyó con una multitudinaria oración por la Paz precedida por una procesión de Paz en la que representante de las distintas confesiones (cristianos, musulmanes, judíos, budistas y religiones de la India) salieron de diferentes lugares (por ejemplo, los musulmanes de los locales de la Catedral Castrense y los budistas del salón del semanario "Alfa y Omega") para acudir a la plaza de la Almudena. 

Las bienaventuranzas de Osoro 

El anfitrión del encuentro, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha tildado de "regalo" estos días en los que "hemos vivido y nos hemos animado a no ser islas, a no sembrar prejuicios, enemistades o condenas", sino que "hemos querido sembrar semillas de paz", informa la archidiócesis de Madrid.

Con el compromiso de "hacer comprender que la fraternidad es el fundamento y el camino para la paz", el purpurado ha querido plantear unas bienaventuranzas especiales. Son las siguientes: 

  1. Bienaventurados cuando escuchamos a quienes han sufrido en su carne la experiencia denigrante de la guerra, que muy a menudo viven a nuestro lado.
  2. Bienaventurados cuando descubrimos que la guerra constituye una grave y profunda herida que se inflige a la fraternidad entre los hombres, aunque se haga en lugares distantes a nosotros.
  3. Bienaventurados cuando, ante tantos conflictos en el mundo, ninguno de ellos los vivo desde la indiferencia, sino que afectan a mi vida.
  4. Bienaventurados quienes se sienten cercanos a quienes viven en tierras donde las armas imponen el terror, la destrucción, y les hacen sentir su cercanía.
  5. Bienaventurados los que, mediante la oración, el servicio a los heridos, a los que pasan hambre, a los desplazados, refugiados o viven con miedo, les hacen sentir su amor.
  6. Bienaventurados quienes, convencidos de lo que significa la paz para los hombres, hacen llegar a cuantos siembran la violencia y la muerte, la noticia y la llamada a que renuncien al exterminio del hermano.
  7. Bienaventurados quienes asumen las vías del diálogo y el encuentro, del perdón y de la reconciliación para construir a su alrededor la paz y devolver la confianza y la esperanza.
  8. Bienaventurados quienes dedican la vida a hacer descubrir que el enemigo es un hermano al que tampoco podemos exterminar, sino que debemos convencer que no niegue el derecho a vivir del otro y de una vida plena para todos. 

Llamamiento por la Paz 2019

Tras el discurso de Osoro, se ha proclamado el "Llamamiento por la Paz 2019" en el que los líderes religiosos han "escuchado el lamento silencioso y el grito de quienes están excluidos del bienestar, en las guerras, en tierras donde ya no crece nada, como si ya no fueran hombres o mujeres como
nosotros". 

A los líderes religiosos les preocupa "las futuras generaciones", porque ven "que se consume el único
planeta de todos como si fuera solo de algunos". Y les preocupa también el terrorismo y las "contraposiciones nacionalistas, que han provocado grandes destrucciones a lo largo de la historia" y el terrorismo.

Con el grito "¡no nos escondamos detrás de un muro de la indiferencia!" han pedido a los responsables políticos, a los más ricos del mundo, a los hombres y mujeres de buena voluntad, "que proporcionen los recursos necesarios para evitar que millones de niños mueran cada año por falta de atención médica y para poder mandar a la escuela a millones de niños que hoy no pueden ir". 

Y por último, en este llamamiento por la Paz, aclaman a Dios:" Dios no quiere la separación entre hermanos. Dios no quiere las guerras. Lo hemos aprendido: quien usa el nombre de Dios para justificar la guerra, la violencia y el terrorismo profana el nombre de Dios". 

"Quien cree en Dios descubre el mundo como casa común, habitada por la familia de los pueblos. Las religiones, al igual que las personas y los pueblos, se encuentran hoy ante dos caminos: trabajar para la unificación espiritual que le ha faltado a la globalización únicamente económica, o dejarse utilizar por quienes sacralizan las fronteras y los conflictos". 

Se comprometen a rezar 

Por esta motivo, se comprometen a "rezar" y piden "el don de los ojos de Dios, que libran de la ceguera y permiten reconocer al otro como hermano. Le pedimos a Dios la fuerza paciente del diálogo, la capacidad de un lenguaje sabio y humilde que habla a los corazones y disuelve separaciones y
contraposiciones. Sí, una Paz sin fronteras es la necesidad profunda de nuestro mundo. Con la
ayuda de Dios y la oración una Paz sin fronteras es posible". 

En este encuentro también han acudido personalidades del mundo de la política como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, Josep Borrell o Pilar Rahola, quien compartió mesa con el arzobispo Vincenzo Plagia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia. 

Clausura Paz sin Fronteras.

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