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Martin Junge, secretario de la Federación Luterana Internacional: "Un ordinariato luterano plantería problemas teológicos y serias repercusiones ecuménicas"

La Comunión Anglicana, pese a que está suponiendo una pérdida de fieles, mostró en todo momento su disposición a colaborar con la Iglesia Católica para facilitar la transición de aquellos que se acogieran al ordinariato anglicano que el Papa dispuso el año pasado. No parece que vaya a ocurrir lo mismo entre los luteranos. Tras la sorpresiva declaración de monseñor Koch acerca de la posibilidad de crear un ordinariato destinado a esta iglesia protestante, el secretario de la Federación Luterana Internacional, reverendo Martin Junge, ha expresado sus reservas.

Anglicanos y luteranos poseen puntos en común y divergencias. Los primeros rompieron con Roma por una cuestión de tinte político, mientras que en los segundos primaron aspectos doctrinales. Esto se traduce en que ahora resulte más sencillo el paso de anglicanos al catolicismo que de luteranos, pese a que buena parte de aquellos también se contaminaron de visiones y prácticas protestantes. De todos modos, su liturgia y un área de su cuerpo doctrinal es común con los católicos; de ahí que figuras como el cardenal Newman o Chesterton se convirtieran con relativa facilidad.

A pesar de que siempre ha visto a Roma con recelo, la Comunión Anglicana brindó una colaboración necesaria -sobre todo en la cesión de parroquias y en evitar cualquier tirantez hacia quienes dieron el paso de ingresar en el ordinariato- para normalizar la situación de los 'nuevos católicos' procedentes de esta iglesia. Esa iniciativa, muy celebrada por lo que implica cada vuelta al redil de hermanos separados, hizo concebir esperanzas de que medidas similares fructificarían con otros cristianos.

Monseñor Kurt Koch, cardenal que preside el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, aprovechó que esta semana se dedica especialmente a rezar por la unidad de la Iglesia para sugerir que se trazase una senda similar con los luteranos que quisieran retornar a la unidad con el Papado (manteniendo algunos ritos y costumbres propios que no interfiriesen con el depósito de la fe) si ellos lo pedían. La reacción desde las filas reformadas no ha tardado en producirse; el reverendo Martin Junge, secretario de la Federación Luterana Internacional, ha afirmado que esta opción "no solo plantearía problemas teológicos, sino que también tendría serias repercusiones ecuménicas".

Hay que recordar que en 2017 se cumplen quinientos años del nacimiento de la Reforma de Martín Lutero, una 'celebración' en la que los luteranos han invitado a tomar parte a los católicos. Como el cardenal Koch recordó en su momento, la Iglesia comparte con Lutero su ansia por renovarse y acercarse más a Dios, pero no a costa de una ruptura que no puede celebrarse.

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