“Cómo ser santo y militar en el siglo XXI”, carta de 95 páginas del arzobispo castrense

Juan del Rio escribe una extensa misiva pastoral titulada “Servidores de la paz” donde habla del militar en la sociedad actual y denuncia el secularismo

Portada de la carta pastoral.
photo_cameraPortada de la carta pastoral.

El Arzobispo Castrense de España, Juan del Río, publica una carta pastoral con motivo de la Jornada Mundial de la Paz donde se marca el objetivo de hacer resonar y encarnar en la realidad castrense las enseñanzas de la Exhortación “Gaudete et Exsultate”. 

La extensa carta pastoral “Servidores de la Paz” consta de 95 páginas divididas en distintos apartados, cuyos títulos ha despertado un inusitado interés: "El militar en la sociedad actual", "La milicia en la Sagrada Escritura", "La Santidad en los avatares de la historia", "Como ser santo y militar en el siglo XXI", "Artesanos de la paz entre las armas" y finaliza con la "Conclusión: una nueva mirada a nuestros patronos, modelos de santidad perenne".

Por ejemplo, en el primer capítulo del militar en la sociedad actual recuerda lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar perjuicio. Por este motivo, los que tienen autoridad legítima tienen también el derecho de rechazar, incluso con el uso de las armas, a los agresores de la sociedad civil confiada a su responsabilidad”. 

En el capítulo "Cómo ser santo y militar en el siglo XXI" señala las características del profesional del Ejército: "El militar “por sus peculiares condiciones de vida” (SMC 3), requiere una espiritualidad de servicio a su patria, que se caracteriza por: sentido de pertenencia a un ejército, fortaleza de alma, valentía de espíritu, defensa de la seguridad del bien común y ser constructores de paz". 

Y recuerda también las palabras de Benedicto XVI a los Ordinarios Militares: “Pienso, en particular, en el ejercicio de la caridad en el soldado que socorre a las víctimas de los terremotos y de los aluviones, así como a los prófugos, poniendo a disposición de los más débiles su propia audacia y su propia competencia. Pienso en el ejercicio de la caridad en el soldado comprometido ocupado en desactivar minas, con riesgo y peligro personal, en las zonas que han sido teatro de guerra, así como también en el que, en el ámbito de las misiones de paz, patrulla ciudades y territorios a fin de que los hermanos no se maten entre sí

Diferencia entre soldado y mercenario 

En las páginas de la carta pastoral D. Juan del Río aborda como ser santos ejerciendo la profesión militar en el siglo XXI, no es una cuestión forzada o tangencial, sino certeza de que los ‘santos de la puerta de al lado’ (GE 6) son también aquellos de los que decía Benedicto XVI: ‘Hay tantos hombres y mujeres de uniforme llenos de fe en Jesús, que aman la verdad, que quieren promover la paz y se empeñan como verdaderos discípulos de Cristo para servir a su propia nación favoreciendo la promoción de los fundamentales derechos humanos de los pueblos’

En la introducción de la carta, el Arzobispo Castrense denuncia que el secularismo infravalora la vida honrada y percibe una dicotomía entre la profesión militar y la vivencia religiosa que impide ver lo positivo de la complementariedad de esta unión. Además, marca claramente la diferencia del soldado que subordina su tarea a unos valores y principios, al contrario del mercenario que prima su interés personal sobre el bien común.

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