Iglesia-Estado

Izquierda Unida lamenta que el Tribunal Superior valenciano “imponga” Religión en segundo de Bachillerato

El alto tribunal obliga a “ofertar” esa asignatura, atendiendo el recurso de los profesores de Religión de centros estatales

Crucifijo en las aulas.
photo_cameraCrucifijo en las aulas.

El Tribunal Superior de la Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) dictó un auto el pasado 26 de julio por el que obliga a ofertar Religión en segundo de Bachillerato, en contra de los planes de la Consellería de Educación, plasmados en el Decreto del 27 de abril.

Para el curso 2018/19 la Consellería debe ofertar la asignatura, y ahora debe proceder a la contratación de profesorado. La Consellería de Educación valenciana ha presentado recurso alegando que “hasta ahora nunca se había ofertado Religión en segundo de Bachillerato”.

La entidad recurrente ha sido la Asociación Profesional de Profesores de Religión de Centros Estatales (APPRECE) que ha mostrado a Religión Confidencial su “satisfacción por haber estimado nuestro recurso, de modo que la Religión se oferte en segundo de Bachillerato, no es obligatoria, y en ningún modo atenta contra las creencias sino que promueve la libertad religiosa y cultural”.

Para Izquierda Unida es una herencia fascista

Por otra parte, han expresado su “sorpresa” porque Izquierda Unida no se haya pronunciado sobre la asignatura de Islam en centros públicos valencianos, iniciativa de la Consellería de Educación, como es el caso de Altura (Castellón), como informaba RC el pasado 27 de julio.

Desde Izquierda Unida de la Comunidad Valenciana (EUPV) han expresado a este digital que esta decisión de la justicia “atenta contra el carácter aconfesional del Estado y evidencia que el Tribunal está decidido a intervenir en la vida pública de los valencianos imponiendo medidas que obedecen a una determinada ideología”.

Aunque el TSJCV ha obligado a “ofertar” la asignatura, para Izquierda Unida “es una imposición que atenta contra la laicidad de la vida pública, las creencias tienen que ser personales y nunca imponerse a criterios científicos y académicos”, y una asignatura de ‘religión’ que es la católica ofende al resto de creencias en una sociedad plural”.

Izquierda Unida considera que “este auto judicial es fruto de los privilegios herencia del franquismo, que otorgan un trato de favor a la Iglesia Católica”. Consideran que los acuerdos con el Vaticano, “la difusión de las ideas religiosas a cargo del erario público y el adoctrinamiento del alumnado no tienen cabida en una sociedad democrática”.

“Con este tipo de sentencias, el estamento judicial corre el peligro de perder su credibilidad, y no entendemos muchas de las decisiones que los tribunales están adoptando recientemente”, afirman desde Izquierda Unida.

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