Iglesia-Estado

“La eutanasia del Gobierno es útil para pocos y peligro para muchos”, dice delegado del Vaticano en la Asociación Médica Mundial

Pablo Requena, médico y teólogo, considera que el proyecto de ley de la izquierda supondrá una gran presión para los que quieren vivir

Eutanasia
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El pasado 25 de octubre el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de ley sobre la eutanasia presentada por el gobierno socialista que contó con el apoyo de Podemos, Ciudadanos, ERC, PNV y Gripo Mixto.   

Según la propuesta socialista, “sólo será aplicable la eutanasia en casos de enfermedad grave e incurable o de discapacidad grave crónica causantes de un sufrimiento físico o psíquico intolerables”. El texto incluye la objeción de conciencia de los profesionales de la salud.

Así, la despenalización para ayudar a morir a enfermos terminales, que será parecida a las legislaciones que existen en Holanda y Bélgica, será incorporada al Sistema Nacional de Salud y financiada con fondos públicos.

Un cinco por ciento de las muertes

En los Países Bajos, la eutanasia se ha convertido en una forma de morir: el 5% de las muertes se producen ya por esta vía cuando en su día, se aprobó para ser aplicada en casos excepcionales.  

Para el teólogo y médico Pablo Requena, consultor de la Pontificia Academia de la Vida “la ley propuesta por el Gobierno socialista no es propia de la ideología de izquierdas, porque afectará a los más débiles que no quieren morir. Supondrá una carga y una gran presión contra los enfermos crónicos que serán tildados de egoístas si desean vivir hasta que la muerte les llegue de manera natural”.

En un congreso celebrado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz al que acudió Religión Confidencial, Requena, delegado del Vaticano en la Asociación Médica Mundial, ha manifestado: “Aprobar una ley de estas características va a tentar contra la libertad de los que no la quieren”.

Un peligro social

El teólogo afirmó que los pacientes que recibe cuidados paliativos de calidad, no sufren y no quieren morir y puso como ejemplo que la gran mayoría de las personas con discapacidad severa no piden la eutanasia.

Como consultor del Vaticano en la Asociación Médica Mundial apuntó que la mayoría de los países en Europa han rechazado los proyectos de ley relativos al suicidio asistido porque son conscientes de que la eutanasia “es útil para unos pocos y peligro para muchos. Con la eutanasia, un paciente grave deberá argumentar por qué quiere seguir viviendo. Se podrá convertir en un peso para su familia”.

Ahorrar dinero al Estado

Requena recordó que la Asociación Médica Mundial considera la eutanasia, es decir, el acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, como “contraria a la ética. Ello no impide al médico respetar el deseo del paciente de dejar que el proceso natural de la muerte siga su curso en la fase terminal de su enfermedad”.

Respecto a la reflexión economicista, si bien es verdad que la mayoría de los médicos no practican la eutanasia para ahorrar un dinero al Estado, lo cierto es que, por ejemplo, en Canadá el gobierno se ahorra entre 34 a 138 millones de dólares.

“Los médicos españoles apuestan por potenciar los cuidados paliativos, y no la eutanasia”, reveló Pablo Requena. 

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