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El Papa, firme sobre el aborto, ante la insistencia de Évole: "¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema?"

La entrevista en Salvados se centró fundamentalmente en la inmigración y advirtió a los católicos que ponen barreras a los refugiados: "Que sen coherentes y lean el Evangelio"

Papa Francisco y Jordi Evole.
photo_cameraPapa Francisco y Jordi Evole.

Jordi Évole, presentador de Salvados, dejó claro que el Papa Francisco había concedido esta entrevista a La Sexta para hablar fundamentalmente de los refugiados, aunque el periodista aprovechó cualquier momento para meter cuña y preguntarle sobre otros temas. 

El programa había despertado gran expectación y lo ha conseguido. Évole ha estado respetuoso y discreto (algunos en las redes sociales incluso le han tildado de blando) y el Papa se  ha mostrado como es, cercano, sincero, tendiendo puentes. Y como no podía ser de otra manera, en las redes (trending topic en Twitter) algunos comentarios dirigidos contra la cadena de televisión y, por lo tanto, críticos con la entrevista. Otros, en cambio, han prestado mucha atención a las palabras de Francisco y han quedado muy satisfechos con el resultado.  

"Duermo como un tronco"

El Papa ha comenzado respondiendo a una pregunta de Évole que "duerme como un tronco" y que es una gracia de Dios que tiene. "A las 10 apago la luz y a la 4.30 estoy arriba. Por la tarde duermo media hora o cuarenta minutos".

Y como adelantó el presentador en alguna entrevista previa, Francisco confirmó que no ve la tele, solo escucha música clásica y lee libros. No obstante, está muy informado, también sobre las redes sociales, aunque él personalmente está desconectado.

"Las redes sociales pueden ser una bendición pero también una lluvia de noticias no objetivas que crean confusión. Una cosa es estar conectado y otra estar comunicado", porque al Santo Padre le preocupa que se pierdan las relaciones humanas. 

"No entiendo la insensibilidad" 

"Cuando ve que 35.000 inmigrantes han perdido la vida en el Mediterráneo a usted que es hijo de inmigrante ¿qué se le pasa por la cabeza?", preguntó Évole directo al grano. 

"Por la cabeza nada, por el corazón. Mucho dolor, mucho dolor, no entiendo, no entiendo" - repitió Francisco-. "No entiendo la insensibilidad, no entiendo la injusticia de hambre y de explotación que hace que gente venga a Europa, y no entiendo la injusticia de quien cierra las puertas".

Fue muy directo el Santo Padre, sin enjuiciar, con tono tranquilo, sereno. Pero no fue solo críticas hacia Europa porque, tras advertir al continente que la actitud fundamental debe ser la del "corazón abierto que está en el Antiguo Testamento", enumeró cuatro pasos que todo gobierno debe dar a la hora de recibir inmigrantes y reflexionar si tiene medios para acogerlos, porque lo que no puede es recibirlos y luego "dejarlos en la calle" lo que supondría "una falta de respeto". 

Esos cuatro pasos son: acoger al inmigrante, acompañarle, promoverlo e integrarlo.  

"La madre Europa se volvió abuela" 

Jordi Évole insistió en que en Europa no está haciendo todo lo que puede. "La madre Europa se volvió demasiado abuela, viste..(se ríe) envejeció de golpe", expresó el Papa. "El problema de Europa es que se olvidó (su rostro se vuelve más triste) se olvidó después de la guerra. Además es un continente que no tienen hijos, no crece, estamos viviendo un invierno demográfico, es muy grave y ya no hay futuro", sentenció Francisco. 

Ada Colau y Donald Trump 

El presentador de La Sexta mencionó la situación del barco de salvamento de refugiados Open Arms, situación que Francisco conocía perfectamente. "Está parado no por las autoridades catalanas sino por el gobierno nacional. Me consta que las autoridades de Barcelona (en referencia a Ada Colau) están dispuesta a recibir, acoger, promover e integrar a refugiados porque he hablado con estas personas". 

Évole después preguntó sobre los que quieren levantar muros tanto en Ceuta y Melilla como en Estados Unidos y le mostró una concertina de la valla de Melilla. 

"Quien levanta un muro se hace prisionero de su propio muro, se queda solo. La alternativa son los puentes, que son un invento de Dios, son las alas de los ángeles para que los hombres puedan comunicarse", dijo el Pontífice. 

Con la concertina en la mano que le enseñó Évole, Francisco mudó el rostro y afirmó: "Nos hemos acostumbrado a esto, el hombre se olvidó de llorar. Esto es lo más inhumano que hay, esto demuestra hasta donde es capaz de descender la humanidad de una persona". 

Católicos contra la inmigración 

"Pues entonces, ¿qué le dice a los católicos españoles que rechazan la inmigración? porque hay partidos políticos que lo han capitalizado", aprovechó inmediatamente el presentador. 

"Que lean el Evangelio, que sean coherentes. El miedo  ha sido utilizado por las grandes dictaduras del siglo pasado, como el muchachito que se llamaba Adolfito y luego llevó a cabo toda esa depuración étnica que logró ese premio nobel a la cosa más abyecta como fue el nacional socialismo", sentenció Francisco. 

En esta línea de preguntas, siempre pilotando sobre la inmigración, Évole insertó algunas otras como el capitalismo y el socialismo. "Cada vez hay menos ricos con mucha plata y más pobres con poca plata. El capitalismo concebido como salvaje y no una economía social de mercado que si es social puede andar, pero no anda el mundo de las finanzas que crea guerras. Creo que estamos en una tercera guerra social a pedacitos". 

"¿Es usted anticapitalista?" 

Fue la siguiente pregunta de Évole. "No, porque hay un capitalismo sano. No soy anticapitalista ni antisocialista", para apuntalar que a los políticos, de un lado u otro bando, les falta el arte de la persuasión, porque solo se limitan a gritar, insultar o negociar. 

Después llegó el turno de las preguntas sobre el Vaticano, el lujo, los zapatos rojos, los mercaderes. Francisco explicó que él vive en un museo, que renunció a los zapatos rojos porque no van con su modo de ser, "aunque hay negros que son más lujosos" y admitió que en el Vaticano hay mercaderes como en todas partes y que está intentando limpiarlos. 

Respecto a que los edificios eclesiásticos paguen el IBI explicó que "los hombres de Iglesia son ciudadanos y tiene que cumplir con sus derechos y obligaciones. Hay cosas dedicadas al culto y otras al bien social que deben ser excluidos de pagar ese impuesto, pero todo lo que no sirva a estos dos fines, deben pagarlos". 

Comprende que ciertas personas digan que la jerarquía de la Iglesia no les representa porque "quizás hayan tenido experiencia negativas" y que en todo caso, siempre hay que escuchar a esas personas y admite que para volver a llenar las parroquias hay que "adecuarse, llegar al pueblo, porque hay curas que están alejados de la gente sin sensibilidad social". 

Tirón de orejas a los periodistas 

El Papa Francisco expuso también un visión muy acertada de cierto periodismo actual y dio un tirón de orejas a los periodistas que desinforman.

"Ustedes pueden caer en la desinformación por publicar la mitad de una noticia, por calumniar copiando de lo que otros dicen, o cayendo en la difamación cuando toda persona tiene derecho a la reputación. Es la técnica de la coprofilia, el amor a la cosa sucia, al amor a la caca, en literal, amor al escándalo, hay medios que viven del escándalo" y se refirió también a algunos medios católicos que caen en este forma de informar. 

Luego respondió también a la imagen seria que habían sacado los medios cuando se celebró la visita de Trump al Vaticano que fue muy criticada. El Papa sonrió y se limitó a decir que él suele reír: "Sobre mi cara….que fue criticada …que raro porque me suelo reír, tendría problemas de hígado" (se ríe). 

Y como adelantamos en Religión Confidencial, no respondió nada sobre Franco y la exhumación aunque sí contestó sobre los desaparecidos. "En Argentina me tocó muy de cerca los 30.000 desaparecidos. He defendido siempre el derecho a la verdad y a una sepultura digna. Una sociedad no puede sonreír al futuro teniendo a los muertos escondidos, nunca habrá paz". 

Abusos, mujer, aborto...

Évole aprovechó la última parte de la entrevista para preguntar en batería sobre las cuestiones más polémicas. 

Sobre los abusos sexuales recordó que en la Iglesia, como en toda la sociedad, como en las familias, se tenía la costumbre de tapar todo lo malo, pero que eso ya ha cambiado, y también entendía a las víctimas que no hayan quedado contentas con la cumbre de los cardenales para dialogar sobre este asunto. 

"Quieren hecho concretos. Si hubiera ahorcado a cien curas en el Vaticano, tendrían un hecho concreto, pero mi interés es iniciar procesos sanadores y eso lleva su tiempo. Cuando hay un dolor, hay que callar, rezar, llorar y acompañar", dijo el Papa.

A la pregunta de Évole si la mujer está bien representada en la Iglesia, el Papa fue tajante: "No", para matizar: "No se trata solo de dar funciones a la mujer, que está bien, sino de caer en la cuenta que la figura de la mujer va más allá de la funcionalidad. La Iglesia no puede ser iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es mujer, es femenina, es la Iglesia, no el Iglesia. Con lo que hay que contar es con el estilo femenino de la mujer, porque es impresionante la riqueza que trae". 

En este apartado, como no, el periodista recordó la escena que emitió la televisión, durante la visita de Benedicto XVI a Barcelona: dos religiosas limpiando el altar. "Todos estamos al servicio pero parece que las mujeres están reservadas para la servidumbre y eso no puede ser así", explicó el Papa. 

Después tocaron el tema de la prostitución, que Francisco respeta "porque respeta a toda mujer" que decida elegir una opción libre, pero calificó de "terror" la trata de mujeres a las que traen engañadas para ser esclavas. 

"¿Y si una de estas chicas explotadas quedara embarazada tras una violación?", disparó Évole. 

"Entendería su desesperación pero también se que no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema. ¿Es lícito alquilar a una persona para que la elimine? La respuesta es tuya no es mía. Pero tampoco la puedo dejar en la calle", claro y meridiano. 

Évole volvió a insistirle sobre el aborto, y el Papa no cambió de respuesta, interpelando de nuevo a Évole y utilizando la palabra "sicario" para quienes practican el aborto. "¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema?" 

También se refirió el periodista a la famosa frase atribuida al Papa de que "el feminismo es un machismo con falda", que explicó Francisco: "Fue una frase dicha en un momento de mucha intensidad positiva hacia la mujer. Empecé a comentar eso, y me fui al feminismo un poco más de protesta. La frase justa es que todo feminismo puede correr el riesgo de transformarse en un machismo con falda". 

....homosexualidad 

Jordi Évole también le recordó sus frases más polémicas respecto a la homosexualidad: no soy quien para juzgar y llevar a los niños pequeños al psiquiatra si los papás ven cosas "raras". 

Francisco dejó claro que las tendencias no son pecado y aclaró que los padres tienen derecho a consultar con un profesional si ven cosas “raras" en el  niño de pequeño, cuando se está desarrollando, porque a lo mejor se debe a otra cosa. También calificó de "mala entraña" a los periodistas que habían titulado: "El Papa manda a los homosexuales al psiquiatra". 

Al final de la entrevista Évole le preguntó si ahora iba más con el freno de mano respecto a los primeros años cuando había tantas expectativas sobre él. "Era como la novedad, me creían el redentor, pero el redentor solo es uno y murió crucificado". 

También aprovechó Évole a interrogarle sobre sus enemigos en el Vaticano, que "en teoría puede haberlos", y aludió Francisco a los chismes. "El chismorreo es lo peor que puede haber porque denigra a una persona, vivir de cuentos. Es de terror". 

Por último, el periodista le preguntó si es un sacrilegio decir que Messi es Dios. "En teoría sí, pero ¿crees que es un Dios", "Sí -respondió Évole". "Pues yo no", zanjó Francisco. 

"Que Dios le bendiga. Rece por mí, y si no rezas, al menos mandarme buena onda", concluyó Francisco a Évole.  

 
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