En voz baja

Las monjas del Monasterio de Santa Ana se despiden de Brihuega tras más de 400 años en el pueblo

Monjas contemplativas de la diócesis de Castellón.
photo_camera Monjas contemplativas de la diócesis de Castellón.

Las monjas cistercienses del Monasterio de Santa Ana se marchan de Brihuega tras más de cuatro siglos viviendo allí. Lo que no consiguió la ocupación francesa o la Guerra Civil lo ha conseguido el coronavirus, que ha obligado a reagruparse en un convento de Madrid a las cuatro religiosas que quedaban. Este año, dos de las seis monjas murieron a causa del Covid, y lo que ha obligado al resto a mudarse.

“Cuando llegué al monasterio éramos 26 monjas. Vivíamos en un ambiente de armonía y paz, siempre ligadas con los colegios y los niños del pueblo, a su educación”. Pero cada vez son menos los religiosos que se animan a la vida contemplativa por lo que el número de monjas ha ido disminuyendo con los años. La madre abadesa afronta este hecho con alegría y afirma que si esto ha ocurrido así es porque es la “voluntad de Dios”.

Ahora, el convento está a la venta y las monjas esperan que se use el edificio para fines sociales.

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