Diócesis

El sacerdote al que intentaron apuñalar en Alcorcón no presenta ningún tipo de secuelas

Diez meses después de que un joven lo atacara, Javier Contreras asegura estar en perfecto estado y entregado a su trabajo

El sacerdote Javier Contreras.
photo_camera El sacerdote Javier Contreras.

Diez meses después de que un joven con problemas psiquiátricos intentara asesinar al padre Javier Contreras, párroco de la iglesia de San José María Escrivá de Balaguer de Alcorcón, éste no presenta ninguna secuela y sigue con su vida normal en la parroquia.

El suceso, ocurrido el 24 de septiembre, conmocionó a toda España. Nada más bajar de su coche para abrir el templo a las siete de la mañana, un joven que padecía trastornos mentales se acercó al  parking de la parroquia e intento acabar con la vida del sacerdote. Tras un forcejeo en el suelo, Javier consiguió frustrar el intento de asesinato pero se llevó varios cortes en el esternón, la mano y el brazo.

Pero de eso ya no queda nada. Si tras ser trasladado al Hospital Fundación de Alcorcón volvió esa misma tarde para impartir misa, a día de hoy no le queda ninguna secuela, ni física ni psicológica,  asegura Javier.

El párroco, con el que Religión Confidencial ha tenido el placer de hablar, afirma que lo ocurrido aquella mañana sólo le ha reafirmado en su trabajo y en su vocación. Luchó por su vida, no como un héroe (no le gusta que le llamen así) sino para conservar una vida de entrega a los demás.

Desde el primer momento, su actitud hacia el agresor ha sido de perdón y ha intentado “devolver mal por bien” como deberían hacer todos los cristianos, dice. Así se lo hizo constar a la jueza que lleva el caso: Javier quiso que quedara en acta que no guardaba ningún rencor por lo ocurrido hacia el joven.

 El suceso sólo ha servido para aumentar los servicios de la parroquia y del propio padre a la comunidad, que desde entonces han registrado un aumento de la actividad de Cáritas y de las labores de ayuda.  Los vecinos de Alcorcón que frecuentan el templo se volcaron con su apoyo al párroco, un respaldo que dura hasta el día de hoy.

El joven, que padece problemas mentales, está acusado de tentativa de homicidio. Tras pasar a disposición judicial aquel mismo día, estuvo quince días internado en un centro psiquiátrico y luego ingresó en una cárcel de Getafe, donde se encuentra en prisión preventiva. A finales de julio tendrá lugar el juicio en el que se espera que se esclarezca lo ocurrido y se dicte sentencia.

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