Diócesis

Al obispo de Alicante le preocupa que los tanatorios no llamen a los sacerdotes

En una carta agradece la “creatividad pastoral” en la crisis y las preocupaciones pastorales de los sacerdotes

Monseñor Jesús Murgui.
photo_cameraMonseñor Jesús Murgui.

En una carta dirigida a los sacerdotes diocesanos con fecha 28 de abril, el obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, ha expresado su gratitud por el desvelo pastoral ante la crisis de Covid-19 y las dificultades de toda índole que los sacerdotes están soportando.

El prelado se hace eco de las “preocupaciones que me hacéis llegar ante la pandemia”, tras telefonear directamente a los sacerdotes y “compartir de primera mano vuestras inquietudes”.

Derecho de los familias a la atención sacerdotal en los tanatorios

Recoge la “preocupación por la ausencia de llamadas al sacerdote, por parte de los tanatorios, para despedir cristianamente a los que han fallecido, acompañando a las familias en tan trascendental momento. Tan pronto como hemos tenido noticia, nos hemos puesto en contacto con los responsables de los tanatorios recordando el derecho que tienen los familiares de pedir acompañamiento espiritual precisamente para esos momentos de duelo”.

Pero Jesús Murgui subraya la importancia de la ayuda sacerdotal en los tanatorios, para que se resuelva adecuadamente: “Parece que el recordatorio ha sido bien acogido. Si realmente no fuera así, comunicádselo al Vicario Episcopal de vuestra zona o el Vicario General, para seguir gestionando este tema tan importante”.

“Creatividad pastoral sorprendente”

En la carta, Jesús Murgui  destaca “la creatividad pastoral sorprendente” durante este tiempo de confinamiento, que tanto dolor y sufrimiento está causando a tanta gente.

Recuerda que “aunque los templos permanecen cerrados, la Iglesia está bien abierta en gran parte gracias a vuestra entrega ministerial”, aludiendo a las Misas celebradas y que se están retransmitiendo, a que han ideado “cauces para que  la catequesis parroquial siga llegando a niños, adolescentes y jóvenes”, así como a las charlas y meditaciones impartidas telemáticamente por los sacerdotes.

“La pandemia social”

Así mismo, Jesús Murgui habla de las dolorosas consecuencias sociales, que califica como “pandemia social”, por ejemplo manifestada en el aumento de personas y familias que están acudiendo a Cáritas estos días.

 “La Iglesia nunca ha dejado de estar cerca del necesitado, ayudando a combatir los diversos tipos de miserias: miseria material, afectiva, espiritual y – la peor de todas – la carencia de Dios”, afirma el obispo.

Agradece a los sacerdotes que estén “en primera línea en esos ámbitos”, con un gran número de voluntarios que “son personas de riesgo sobre todo por la edad”.

Administrar bienes 

También menciona la “labor abnegada de los capellanes de los hospitales, que asumen un riesgo real estando cerca del enfermo contagiado (…) y el acompañamiento, cumpliendo las exigencias del ministerio sacerdotal, en su enfermedad o soledad a muchos feligreses, confinados en sus casas, con el consuelo de los Sacramentos”.

Sobre la crisis económica que ha desencadenado la epidemia, alude a la austeridad y entrega de los sacerdotes, porque “sería un antitestimonio y causaría verdaderamente escándalo una vida sacerdotal que no reflejara realmente una preocupación efectiva por la gente necesitada”.

A los sacerdotes les pide que eviten “gastos superfluos a nivel personal” y recuerda que han de ayudar a las demás parroquias a través del Fondo Común Diocesano. Así mismo, pide a los sacerdotes “un esfuerzo mayor por administrar bien los bienes parroquiales”, y ofrece una pauta: “Que nuestro criterio sea el de un padre o una madre de familia numerosa y pobre que gasta lo que es estrictamente necesario”.

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