De Libros

Una ITV para la vida cristiana

El libro presenta una sólida doctrina espiritual además de abundantes referencias a la actualidad de la vida cristiana

Jesús Ortiz.
photo_cameraJesús Ortiz.

Tres pilares de la vida cristiana. Meditar con la Biblia hoy.

Jesús Ortiz López

Palabra

Don Jesús Ortiz López no necesita presentación para los lectores de Religión Confidencial. Sus columnas habituales son su mejor tarjeta de presentación. Dice la solapa de este libro suyo que ha ejercido la docencia durante años en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Pamplona. Autor de una decena de libros, ejerce ahora su ministerio en Madrid.

En línea con otros trabajos anteriores, nos entrega un pequeño libro que viene a ser una ITV de la vida cristiana, por eso que dijera san Agustín aquello de que “no merece el nombre de bueno quien no aspira a ser mejor; y cuando empiezas a no querer ser mejor, entonces dejas de ser bueno”.

Tres pilares 

Un texto que nos habla de pilares, de tres, para ser más exactos. Las tres virtudes teologales pintadas con los colores de la experiencia, de las lecturas, de la sabiduría y el poso que dejan los años de ejercicio del sacerdocio.

La fe, que “no es solo una convicción intelectual, sino también un afecto profundo del corazón arrimado a Jesucristo”. De esa fe habla el libro; esa fe es, también, a la que alienta y motiva este texto, que bien pudiera servir de apuntes de meditación o de lectura espiritual. La fe en Cristo, la esperanza en Cristo, la caridad en Cristo.

En este volumen nos encontramos con muchas horas de oración, con un gran deseo de oración, con sugerencias concretas para apuntalar la vida cristiana. Ya dijo san Juan Pablo II que “un cristiano sin oración es un cristiano con riesgo”. Con riesgo y en riesgo.

Correr riesgos 

Pero en la vida también hay que correr riesgos. El principal y más necesario, por sus consecuencias imprevisibles, es el de arrodillarse ante Jesucristo. No olvidemos que Benedicto XVI decía que quien se arrodilla ante Jesucristo “no se arrodillará nunca ante los poderes humanos, pues reconoce su propia dignidad en la Persona divina de Jesús”.

Y, como suele ser frecuente en nuestro autor, también hay, además de una sólida doctrina espiritual, abundantes referencias a la actualidad de la vida cristiana. Porque la fe es para la vida, y la vida es un don, una gracia. De ahí que, en la lectura de este libro, haya valorado particularmente los discernimientos sobre estados culturales, teológicos o espirituales, sobre los que hay que llamar la atención.

Por ejemplo, son de apreciable valor las consideraciones del siguiente tenor: “con el desarrollo del cristianismo han surgido también errores teóricos y prácticos acerca de esa buena nueva, cuando se ha identificado con la promoción humana y la liberación de las injusticias cometidas por los hombres”.

En síntesis, estamos ante un volumen, de no muchas páginas, al alcance del gran público, que nos ayuda a conocer y a amar más a Jesucristo y a la Iglesia. Porque como decía Pascal, “el conocimiento de Dios sin el de la miseria propia causa orgullo. El conocimiento de la propia miseria sin el conocimiento de Dios causa desesperación. El conocimiento de Jesucristo proporciona el justo medio porque encontramos en él a Dios y a nuestra miseria”.

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