De Libros

El sacerdote que necesita la Iglesia y el mundo

El cardenal Robert Sarah, en su libro ‘Al servicio de la verdad’, aborda cuestiones nucleares sobre el sacerdocio en el contexto actual

El cardenal Robert Sarah, Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino.
photo_camera El cardenal Robert Sarah, Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino.

Cada vez que leo al cardenal Robert Sarah, y últimamente han sido varias las obras suyas que he reseñado en esta páginas, doy gracias a Dios por el servicio que está prestando, por la claridad con la que dice las cosas. Un ejercicio de transparencia y coherencia que llama la atención. Ya solo el hecho de que llame la atención es un síntoma de cómo estamos. 

El cardenal Sarah conoce perfectamente la situación de la Iglesia en el mundo. Es muy consciente de cuáles son los peligros por los que atraviesa la conciencia cristiana y cuáles son los riesgos a los que se enfrenta la vida de fe.

Su profunda espiritualidad se palpa incluso en la forma en la que tiene de expresarse, siempre delicada y caritativa. No me extraña que sea la diana preferida de no pocos. 

Criterios para elegir obispo 

Déjenme que antes de hablarles de esta nueva aportación suya, subtitulada “Sacerdocio y vida ascética”, les reproduzca este párrafo como muestra de lo dicho:

“Puede parecer que hoy en la Iglesia el auténtico celo por las almas, en lugar de ser alentado y premiado, es obstaculizado –si no prohibido- y a veces hasta castigado. Retomando los datos proporcionados por el cardenal Ouellet, podríamos formular la pregunta: el 30% de los elegidos rehúsan (ser obispo), pero ¿con qué criterios se eligen a los obispos? ¿se escogen presbíteros ortodoxos, de santa vida, realmente valerosos, equilibrados celosos, llenos de Espíritu Santo y habituados a la oración? ¿O se eligen personas ligadas en grupo a otros? ¿O personas de dudosa doctrina, aunque muy activas en ciertos sectores de la vida social? ¿O si, entre varios candidatos, se opta por el mejor, o bien por el más diplomático y, según la jerga actual, menos divisivo? Todas estas preguntas son dignas de nota. Pues la Iglesia jerárquica tiene el deber moral no solo de darse obispos, sino, en lo posible, buenos obispos. Este deber moral es la consecuencia del derecho de los fieles a recibir buenos pastores” (p. 147).

Día a día de los sacerdotes 

Este nuevo libro del cardenal Sarah es la edición de unos Ejercicios Espirituales que predicó a una Asociación sacerdotal en febrero de 2020. Por lo tanto, tienen una base de predicación oral que facilita mucho la lectura. Y no solo por la forma sino por la espontaneidad con la que se combina la forma en la que aborda temas de profunda teología del sacerdocio como de actualidad, de la vida del día a día de los sacerdotes. 

Serían muchos los párrafos que habría que reproducir en los que el Prefecto emérito del Culto Divino aborda cuestiones nucleares sobre el sacerdocio en el contexto actual. La forma en la que presenta la teología magisterial del sacerdote en diálogo con las nuevas corrientes me parece muy sugerente y pedagógica. La concepción del sacerdote santo y sabio del cardenal Sarah es la del presbítero que necesita la Iglesia, alejado de experimentos y de ventoleras circunstanciales.

Falta de fe y celo 

Cuando habla de la falta de fe y de celo, del camino de santificación sacerdotal, de la dejadez en la liturgia, de la vida espiritual e intelectual, de la formación en el Seminario, de la vida ascética, del apostolado del sacerdote, de la relación con el obispo, con los fieles, de su compromiso social, de su entrega a los pobres, cuando defiende el celibato, el lector, fiel laico, respira tranquilo. Y piensa que estos son los sacerdotes que hacen que los jóvenes se pregunten si el Señor les ha llamado.

Les puedo asegurar que regalaré varios ejemplares de este libro a sacerdotes amigos. Es lo más que les puedo decir.

Al servicio de la verdad

Cardenal Robert Sarah

Palabra

Al servicio de la verdad.

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