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Día Mundial Síndrome Down: contundente discurso del Presidente de la Fundación Jérôme Lejeune en la ONU

Jean-Marie Le Méné denuncia la “tecnociencia que al reducir al niño a su patología, impide a la madre imaginar que su hijo pueda vivir una vida digna”

Una niña síndrome de Down que aparece en el vídeo.
photo_camera Una niña síndrome de Down que aparece en el vídeo.

En la celebración del Día Mundial de las personas Síndrome de Down que tuvo lugar ayer 21 de marzo, Jean-Marie Le Méné, presidente de la Fundación Jérôme Lejeune, París pronunció un discurso en la sede de Naciones Unidas. 

En su contundente alocución titulada "Síndrome de Down: hablar más, hablar mejor"denuncia la "tecnociencia" que "al reducir al niño a su patología, el mundo médico impide a la madre imaginar que el niño que lleva dentro pueda demostrar la menor aptitud para una vida digna de ser vivida". 

Test prenatal no invasivo 

Le Méné reflexiona acerca de la presión que ejerce la medicina en las madres embarazadas: "si el síndrome de Down crea el desorden y encarna la infelicidad es entonces su supresión la que restablece el orden y la felicidad. De ahí la proliferación de las pruebas de detección, cada año más eficaces, la última de las cuales, el “Test prenatal no invasivo”se presenta de forma favorable ya que afirma que “siempre da en el blanco” y evita el aborto del niño sano", 

Y añade: "Urge que la medicina deje de transmitir impunemente la presión tecnocientífica sobre las mujeres embarazadas". 

Tras recordar que gracias al doctor John Langdon Down quien propuso reemplazar el término de mongolismo por el nombre de su abuelo a las personas Síndrome de Down y también el descubrimiento del profesor Jérôme Lejeune, la trisomía 21, a estas personas se les dejó de definir como "idiotez, imbecilidad o cretinismo" advierte: "la sociedad está experimentando un nuevo deterioro del lenguaje utilizado para hablar de la trisomía 21, que tiende de nuevo a resaltar los aspectos negativos hacia quienes la portan: la trisomía solo se ve desde el prisma de su impedimento". 

Cribado prenatal 

Así, Jean-Marie Le Méné advierte: "El registro semántico que se impone, así, es el de las políticas de cribado prenatal. El paradigma de la selección prenatal ha invadido el campo léxico del síndrome de Down hasta el punto de redefinirlo". 

Así mismo, denuncia que "la tecnociencia, deseosa de rentabilizar sus innovaciones, instrumentaliza el embarazo etiquetando a cualquier niño sospechoso de tener el síndrome de Down de “humanidad caída” y ofrece a las mujeres embarazadas la “vía de escape” del cribado sistemático. La espera del hijo deseado, que era un sueño, se convierte en una pesadilla cuando se agita el fantasma del nacimiento de un niño indeseable". 

Las mujeres, víctimas 

En esta disyuntiva, considera que las mayores víctimas de esta lógica, tras las personas con trisomía 21, son las propias mujeres. "Sus verdugos no son los hijos que llevan en su seno, sino quienes establecen las normas conforme a las leyes del mercado de la procreación. Este biopoder mantiene a las mujeres como rehenes, haciéndoles creer que serán incapaces de amar a niños clasificados por las pruebas como «menos humanos».

Por último, concluye: "El único lenguaje apropiado para hablar de trisomía es el que utilizan los propios afectados: el lenguaje del corazón. ¿En nombre de qué imperativo aceptaríamos otro?"

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