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Párroco de La Paloma: “Ahora estoy en paz. El amor es más fuerte que la muerte”

Vea el vídeo de las impactantes declaraciones de Gabriel Benedicto relatando su experiencia sobre la explosión de su vivienda

Gabriel Benedicto, párroco de La Paloma.
photo_camera Gabriel Benedicto, párroco de La Paloma.

Gabriel Benedicto, párroco de la Paloma, se ha mantenido en silencio tras el comunicado de prensa que emitió. Ayer concedió las primera entrevistas a Telemadrid y a la Cope. Sus impactantes declaraciones han tenido eco en las redes sociales. 

"Ahora estoy en paz. Estoy agradecido por la amistad que nos unió y todo el tiempo que hemos disfrutado con estos dos amigos (en referencia a David Santos y el sacerdote Rubén Pérez Ayala con quien vivía, que fallecieron en la explosión del edificio colindante a la parroquia de la Paloma.) 

Se salvó de milagro 

El P. Gabriel estaba en su casa en la sexta planta, que quedó totalmente destrozada.  Se salvó de milagro, como adelantó Religión Confidencial, ya que bajó al templo por la insistencia de una feligresa y del carpintero. Bajó siete minutos más o menos antes de la explosión y se encontró a David y Rubén que le dijeron: "Aquí está pasando algo, huele a gas". Les pareció raro, comentaron la situación y Gabriel se fue para la Iglesia que tenía que ver algo sobre los armarios empotrados que estaban poniendo en la Parroquia. Pocos minutos después sucedió la explosión. 

"Los primeros momentos fueron de dolor. Un cura compañero mío, estaba en la quinta planta y pedía auxilio. Quería ir a buscar a David y Rubén que los acaba de ver hacía cinco minutos. Fuimos pasando a momentos de más dolor porque no sabíamos dónde estaba Rubén ni David y pensamos en Sara la mujer de David". 

Todo comenzó a transfigurarse  

El párroco afirma, visiblemente emocionado: "Estábamos esperando sin esperanza. Pero luego todo fue transfigurándose". El P. Gabriel se refiere además a la Transfiguración del Señor, cuando Jesús se transfigura y se vuelve radiante en gloria divina sobre una montaña acompañado de tres de sus discípulos. 

Después de la explosión, se trasladó a casa de Sara y celebraron una misa allí. Tras la Eucaristía, se fueron a acompañar al hospital a la familia de Rubén. "Cuando nos dieron un poco de esperanza porque le habían estabilizado, buscamos al otro sacerdote, Matias", que se había quedado atrapado. Al rescatarle "nos abrazamos y a la 1 de la madrugada fuimos de nuevo en busca de Rubén". Tras las noticias de que el sacerdote estaba muy grave, pudieron despedirse de él en la sala de operaciones. 

"Ante el rostro de Rubén, encontramos paz"

"Ante el rostro de Rubén, encontramos paz. Todo se ha transformado", asegura el P. Gabriel en la entrevista. El párroco tiene unos momentos para acordarse de los hijos de Sara con los que ha estado en todo momento, a Lucas, Cristina, Clara y Carmen.

"Es todo un testimonio de que el amor es más fuerte que la muerte. La fuerza que tiene el amor destruye todo. Hemos pasado del vacío y de la nada a estar súper unidos", impactantes palabras del P. Gabriel. 

La presentadora Inmaculada Galván le comenta que el cardenal Carlos Osoro estuvo con Sara y dijo que la viuda le había dado una lección de Dios. "Es impresionante, una mujer con cuatro hijos pequeños", subraya Galván. 

A lo que Gabriel responde: "Al día siguiente de los acontecimientos, el reto era decírselo a sus hijos. Yo dormí con ellos esa noche y les acompañé. Y siempre uno tiene miedo, pero nosotros, lo que hemos experimentado es que Dios nos ayuda. Una de las niñas decía: Mamá como vas a cuidar de nosotros cuatro. Los niños estuvieron rezando en el tanatorio, pidiéndole a Dios, despidiéndose de papá y diciendo: sabemos que está en el Cielo y que va a cuidar de nosotros". 

El P. Gabriel insiste en que han sentido un gran amor y recuerda que David y Rubén eran muy amigos

No manipular las calderas

Deja claro también que nadie tocó las calderas. Que solo tuvieron tiempo para ver pilotito rojo, anomalía y apagar la caldera y abrieron ventanas. 

En la entrevista en la Cope señala: "Yo ya no quiero vivir controlando; mi agenda no está escrita y cada momento es un regalo. Nadie disfruta de la vida si no vive como peregrino. El final del camino son Dios y el cielo". 

Entrevista en Telemadrid Entrevista en la Cope

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