Diócesis

Funeral de David y Rubén: Emocionante homilía de Pablo, hermano del sacerdote fallecido y lágrimas de Lucas, hijo mayor de David

“Dios no defrauda, no abandona al huérfano y a la viuda”, dijo Pablo Pérez Ayala. La misa supera las 80.000 visualizaciones en YouTube

La Eucaristía ha estado presidida por Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén.
photo_camera La Eucaristía ha estado presidida por Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén.

A las 20.30 horas de ayer jueves 21 de enero comenzaba el funeral por David Santos y el sacerdote Rubén Pérez de Ayala, los dos íntimos amigos y miembros de la misma comunidad del Camino Neocatecumenal, que fallecieron en la explosión ocurrida en Madrid el pasado miércoles. 

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La parroquia Santa Catalina Labouré acogió la Eucaristía, presidida por el sacerdote Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén, y a la que acudieron los familiares más cercanos de David y Rubén y un grupo reducido de personas por las restricciones del Covid, como fueron los miembros de la comunidad y catequistas del Camino a la que pertenecían los dos fallecidos.  

Las lágrimas de Lucas 

 La viuda de David, Sara, farmacéutica de profesión, abrazaba a su hijo mayor Lucas, de diez años, que hará la comunión el próximo mes de mayo. El niño no pudo contener las lágrimas en varios momentos de la ceremonia. 

Una Eucaristía emotiva de hora y media de duración, que comenzó con la entrada de los dos féretros portados por varios familiares y amigos de los fallecidos.  

El féretro de Rubén estaba recubierto con su casulla y su estola, y con su Biblia, "la que le ha fortalecido", ha explicado su hermano, con la que escrutaba la Palabra, y que fue rescatada de entre los cascotes. Y ambos tenían también una palma, porque "han profesado su fe" en Jesucristo, en el Padre y en el Espíritu Santo, y con esta fe se han ido al cielo, ha destacado, informa la Archidiócesis de Madrid. 

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, ofreció un responso antes de comenzar el funeral, en el que pidió por los hermanos fallecidos y que "Nuestra Madre la Virgen María, en esta advocación de la Paloma", muestre a ambos a su Hijo.

¿Es Dios un monstruo? 

"¿Es Dios un monstruo? ¿Esto tiene sentido, que un presbítero a los 6 meses de su ordenación fallezca? ¿Tiene sentido que un padre de familia joven con 4 niños pequeños muera? ¿Sara serás consolada, es posible el consuelo?", fueron las primeras palabras de Cristóbal Arjona, catequista de David y Rubén, en la monición de entrada.

Sin embargo, estas fuertes palabras iniciales fueron suavizadas por otras de consuelo: "Se les ha abierto el Cielo a David y Rubén, están en la presencia del Señor. ¿Será posible que digamos que Dios no es un monstruo? Pues no lo es. Vamos a celebrar lo que hoy podemos celebrar, aún siendo duro la celebración. Vamos a celebrar que ellos están en la presencia del Señor. La angustia la vamos a machacar hoy. Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte". 

Una verdadera amistad fundada en Jesucristo 

El sacerdote Pablo Pérez Ayala también tuvo palabras de consuelo y cercanía durante la homilía. "Este es un momento de dificultad, rezar por un hermano difunto como por un amigo difunto. Sara cuenta con todo nuestro apoyo. Hablando con Sara se lo decía a mis padres. Tienen que estar juntos. Dos amigos de comunidad y dos verdaderos amigos. Una verdadera amistad fundada en Jesucristo. Hoy justo hace siete meses que celebró su primera misa mi hermano". 

"Qué miedo que el Señor nos defraude, pero Sara tu sabes que el Señor nunca te ha defraudado, como dice la Escritura, el Señor no abandona a la viuda y al huérfano. Podemos pensar, el Señor se ha equivocado. Veo a mi hermano con 36 años recién ordenado y toda una vida por delante. Pero el ministerio del presbiterado consiste en llevar almas a Cristo. Hoy justo se cumplían los siete meses de la primera Misa de Rubén. Aunque haya momentos de desierto, como en el que se adentrarán los familiares de los fallecidos y como recordaba la lectura de Oseas –elegida porque fue la que se proclamó en la boda de David y Sara–, el desierto es el lugar en el que nos encontramos con el Señor, y en el que descubrimos que sin Él nada tenemos. En el desierto el Señor purifica nuestras intenciones, y es allí donde vamos a experimentar el amor del Señor", fueron otras de las palabras del hermano de Rubén. 

El P. Pablo también se acordó de los hijos de Sara, de 10, 9, 4 y la pequeña de un año: "Las niñas de Sara decían: “Papa nos va a cuidar desde el cielo”. Los niños tienen más fe que nosotros. Mis sobrinas me decían: “¿El tío Rubén se ha llevado el teléfono al cielo? Vamos a estar en una comunión perfecta con ellos". 

Pablo y sus padres pudieron despedirse de Rubén en el hospital. Finalizó su homilía con un claro mensaje: "Que esto no nos permita dudar del amor de Dios". 

80.000 visualizaciones en YouTube

La Eucaristía ha sido concelebrada por numerosos sacerdotes, entre ellos Alejandro Aravena, Moisés León y Gabriel Benedicto, sacerdotes de la parroquia en la que se produjo el suceso y que se encontraban allí en el momento de la deflagración y que resultaron ilesos. También han estado Avelino Revilla, vicario general de la diócesis de Madrid; Juan Fernández, rector emérito del seminario Redemptoris Mater de Madrid, y Alfonso Lozano, vicario episcopal de la III, donde se ubica La Paloma.

La misa funeral fue seguida en directo por el canal Youtube de la parroquia de Virgen de la Paloma, por más de 15.000 personas. Al cierre de esta edición, el vídeo había superado las 80.000 visualizaciones. 

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