Opinión

Una mujer contra lo políticamente correcto

Son tiempos complejos. Los tiempos posmodernos nos han traído una errónea concepción de la tolerancia, convertida en un peligroso “todo vale” y, además, “vale igual”. De ahí es fácil pasar a la idea de posverdad, donde se desdibuja esa versión tomista de la adecuación del conocimiento a la realidad y parece acabar desdibujándose la realidad misma.

Por eso, cualquier persona que se atreve a alzar la voz en la esfera pública para defender verdades como puños hoy sometidas al relativismo gobernante, merece un encendido elogio. Y más aún si se trata de una mujer, una madre, una madre de familia numerosa, que defiende la vida desde su concepción hasta la muerte natural y que opta a la elección para presidir la Organización Médico Colegial. Ahí es nada el papel que tiene la doctora Luisa González frente al Rubicón de lo políticamente correcto.

González propone una idea original. Original porque vuelve a los orígenes de la ciencia médica, que consiste precisamente en procurar la vida, justo lo contrario que pretenden las propuestas de muerte de la eutanasia y el aborto. Original porque se desmarca de la corriente dominante y no solo colocándose de perfil para que el tema no le salpique, con el tan manido “yo no lo defiendo, pero allá cada cual” sino afrontando con valentía los derechos que considera inalienables, hijos de la dignidad natural de cada persona en cualquier estadio de su vida. Original porque se atreve a gritar lo que de verdad está ocurriendo, sin dobleces, sin medias tintas: una batalla entre la eficiencia económica de los recursos sanitarios y el humano sentido del cuidado del prójimo, en especial del que más lo necesita.

Así que hoy quiero aprovechar estas líneas para darle las gracias a la doctora González por el arrojo que supone, en los tiempos de lapidación pública en redes sociales, de absurda persecución con argumentos emotivistas que no aguantan el primer asalto, convertirse en portavoz de lo que tantos pensamos y tan poco expresan. Gracias por defender la verdad, aunque a veces resulte políticamente incorrecto.

María Solano Altaba

Decana Facultad de Humanidades CEU San Pablo

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