Opinión

Eutanasia en tiempos de coronavirus

Eutanasia.
photo_camera Eutanasia.

Los que saben de retórica bien conocen la eficacia del recurso de los argumentos “pathos”. Son argumentos emotivistas, que apelan al corazón, que impiden pensar con claridad razonada y que tienden a lograr un primer apoyo incondicional a la causa, empático, marcado por el sentimiento.

Si la persona no reflexiona más sobre esos argumentos y esconden una mentira, quedará atrapada en ellos (así se fraguó, por ejemplo, el odio a los judíos en la Alemania Nazi). Porque el que usa este recurso de manera torticera, solo ofrece la mitad del conflicto que le interesa y nunca da voz a la opción contraria.

Con el debate sobre la eutanasia, nos ocurre con mucha frecuencia que sus defensores nos presentan casos concretos en los que es difícil abstraerse y pensar en otras opciones porque todos nos sentimos movidos por el dolor y el sufrimiento.

Sin embargo, acabamos de vivir en primera persona la gran crisis del coronavirus que nos ha demostrado que está en nuestra naturaleza aferrarnos a la vida y en la naturaleza de los médicos y de todo el personal sanitario esforzarse hasta el límite de sus fuerzas por salvarla. Es más, nos han indignado toda suerte de comentarios sobre posibles negligencias en la hospitalización de ancianos desde las residencias.

Y hemos celebrado como victoria conjunta en las portadas de periódicos y las aperturas de telediario las salidas de las UCI de enfermos que estuvieron a punto de morir varias veces en sus muchos meses con respiración asistida. Y es que creemos en la vida, queremos la vida y está en nuestra naturaleza defenderla.

Si me permiten, les recomiendo una lectura imprescindible para estos días en los que nos vamos a tener que cargar de razones con fundamento para apoyar la vida, la dignidad del enfermo y del anciano, el amor que hay en el cuidado del prójimo.

Es un librito que se deja leer solo, titulado “Eutanasia. Un análisis a la luz de la ciencia y la antropología”, editado por Rialp y escrito por el doctor Manuel Martínez-Sellés que, por cierto, se presenta como candidato al Colegio de Médicos de Madrid. Lo que nos ofrece es un recorrido muy claro sobre conceptos que nos han ido desvirtuando entre empalagosos y lacrimógenos argumentos para acabar concluyendo que tenemos que apostar por mejorar la calidad de vida de los que sufren, por invertir en cuidados paliativos y por romper con la soledad de los enfermos.

Porque cuando pase esta pandemia y miremos atrás, de estos durísimos tiempos habremos aprendido el valor de la familia, la resiliencia de los enfermos, la voluntad de luchar por la vida porque está en nuestra naturaleza.

Comentarios
Somos ECD
Periodismo libre, valiente, independiente, indispensable