Opinión

Un #DebateSecuestrado

Eutanasia.
photo_camera Eutanasia.

Hay un término –infoxicación– que sumado a otro –falacia– da como resultado la manipulación de las mentes. Y lo que en estos últimos meses estamos viviendo es uno de los mejores ejemplos de cómo se puede guiar de manera torticera a una sociedad hacia un camino que no era el que quería y acabar obligándola a tirarse por un precipicio. Eso es precisamente lo que está ocurriendo con el debate sobre la ley de la eutanasia.

La estrategia del Gobierno era muy clara: había que secuestrar el debate sobre esta cuestión porque si quizá antes del coronavirus, en el buenismo de la placentera sociedad de consumo, habrían logrado colar el mismo gol que se han tragado algunas democracias –pocas– como la holandesa, ahora, después de ver a médicos y enfermeras dejarse literalmente la vida por salvar hasta el último resquicio de la del prójimo, después de sufrir el dolor comunitario de la pandemia que arrasaba entre los más débiles e indefensos, los ancianos, y tratar de preservar su salud por encima de todo, no parecía demasiado sensato hablar de eutanasia. Así que el Gobierno ha decidido hacer de este un #DebateSecuestrado.

Pero la mentira tiene patas cortas y la campaña vividores.org ha venido a devastarle al Gobierno su premeditada estrategia. Lo que piden a las autoridades es sencillo: que le devuelvan el debate a una sociedad infoxicada (abotargada por exceso de información no siempre relevante) y que planteen ese debate en términos veraces, y no falaces. Porque nos han hecho creer que esto es un “sí o no” un “blanco o negro” un “dolor o suicidio” cuando en realidad cabe una opción que el Gobierno ni se plantea –entre otras cosas, porque es cara y le desbarata los presupuestos, y porque le da muchos problemas tener a personas mayores en la sociedad–. Esa opción tan propia de las personas es tan antigua como la humanidad: consiste en cuidar.

Lo que los promotores de la iniciativa #DebateSecuestrado han querido poner de manifiesto –con una lona de 500m2 en un edificio en Madrid y una gran campaña a través de redes sociales” es que no nos dejan reflexionar sobre lo que de verdad está ocurriendo: el problema es que no han sido capaces de ofrecer unos cuidados paliativos adecuados y lo único que nos ofrecen a cambio es la muerte. Menos mal que tenemos a los @vividores5 para recordarnos que merece la pena abrir el debate porque entonces la falacia se deshilacha y desaparece como la niebla en cuanto brilla el sol.  

María Solano Altaba

Decana Facultad Humanidades y CC. Comunicación

Universidad CEU San Pablo

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