Opinión

La asignatura de religión, garantía de la libertad de los alumnos

Cartel para elegir la asignatura de Religión.
photo_camera Cartel para elegir la asignatura de Religión.

Uno de los ámbitos en los que la persona se va autorrealizando como ser humano, es la dimensión religiosa.

En esta dimensión hay opciones diversísimas y en la elección de alguna de esas opciones los alumnos ejercitan su libertad, a la que tienen derecho todos los hombres.

Cuando el que tiene que optar es un menor, su carencia de plena capacidad para decidir por sí mismo se completa con la ayuda de la decisión de sus padres.

Esa decisión de los padres va dependiendo de la edad de los hijos, de tal modo que los padres deciden más o menos y con el consenso de su hijo según su edad. Eso es lo normal, así debe ser y está muy bien que así sea.

La dimensión religiosa es tan sagrada, que es el ámbito en el que el alumno dispone de las mayores posibilidades de ejercer la propia libertad, ya sea por medio de la decisión de sus padres o por sí mismo.

En esa decisión, tan importante por su trascendencia, cabe todo: la enseñanza de la religión católica, la enseñanza de otra religión o la no enseñanza de ninguna religión.

¡Claro! Así lo ha expresado la Iglesia Católica con su declaración del derecho a la libertad religiosa en el último concilio ecuménico Vaticano II  (Dignitatis Humanae), así lo afirman todas las declaraciones internacionales de los derechos de la persona y todas las declaraciones de derechos de los ciudadanos incluidas en las constituciones de los estados.

¡Vaya! La supresión de la asignatura de religión, de la nueva ley de educación en España, no es solamente la supresión de una asignatura. Es la imposición para todos en la enseñanza de una opción: la no religión. Es, en consecuencia, la supresión de la libertad en la que padres y alumnos pueden elegir con libertad y sin coacciones.

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres formar parte de ECD?