Opinión

El Vaticano se comió a la Vicepresidenta

El Papa Francisco con Yolanda Díaz. Vatican News.
photo_camera El Papa Francisco con Yolanda Díaz. Vatican News.

Todos los focos estaban centrados en la visita y encuentro de la Vicepresidenta, de Podemos, y el Papa Francisco. Tengo la impresión de que, al final, la maquinaria vaticana se comió a la Vicepresidenta. Veinte siglos y uno más de historia se conjugaron para que cualquier atisbo de instrumentalizar al Papa, y por ende, a la Iglesia, quedaran en nada o en poco.

La carga simbólica del encuentro no era menor. La líder del neocomunismo español, aquel que pretendió acabar con la Iglesia en nuestra historia reciente, no lo olvidemos, se iba a encontrar con un papa social que pone en evidencia cada día lo que el comunismo, como nueva religión de sustitución, le ha robado al cristianismo.

El Papa Francisco es el papa del encuentro, del diálogo, de la conversación serena. Como todos los papas. Y también de la sensibilidad social del cristianismo que, en perspectiva histórica, es complementaria con la sensibilidad de sus predecesores. La cuestión sobre el Papa Francisco es también la de que no sirven, a la hora de entenderle y explicarle, los fáciles esquemas de la polarización ideológica ni de las ideologías. Una práctica a la que nos tienen demasiado acostumbrados algunos.

A lo que vamos. Aunque lo que está claro es que lo importante estaba en la agenda oculta, que tiene que ver con lo que conversaron y que, oficialmente, no conocemos, lo que ha quedado es la imagen de una política en ciernes queriendo complacer a la autoridad ética mundial que, momento sí, momento no, con su comunicación no verbal, mostraba, sobre todo, cautela.

Y que el papa está dispuesto a explicar la dimensión social de la fe. Y también lo que es la Iglesia. Explicar  lo que es y aporta la Iglesia en este momento, es una gran misión. 

Claro que la clave no está en analizar el acto en sí, sino sus repercusiones, es decir, su simbolismo. Sobre todo ahora que lo que hace esta vicepresidenta es demasiado importante para España en el conjunto de Europa. Se supone que quien puso la fecha a la entrevista era consciente de que, hic et nunc, se está produciendo un diálogo social, por tanto político, con la Vicepresidenta como interlocutora, en el que traer al Papa a colación podría producir algunas disfunciones relevantes.

O al revés, que de lo que se trataba era que el Papa consiguiera reducir el encuentro a la dimensión de la preocupación común por la dignidad de la persona. Es decir, que Yolanda Díaz,  presidenta en potencia, esperemos que muy poca potencia, se encontrara al fin y al cabo con la Doctrina Social de la Iglesia. Y que a la vuelta de Roma se pusiera a leer las Encíclicas del papa y se matriculara en el Programa de Doctrina Social de la Iglesia que acabamos de inaugurar en el CEU, por ejemplo.

Estaría encantado de tenerla como alumna…

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