Opinión

El renacimiento de Mikel Azurmendi

Mikel Azurmendi
photo_camera Mikel Azurmendi

Leí con interés y curiosidad las necrológicas que en “El País” y “El Mundo” se publicaron con motivo del fallecimiento de Mikel Azurmendi, a quien calificaban como una voz libre y pionera contra ETA, uno de los fundadores de ¡Basta Ya! y del Foro de Ermua.

Antropólogo, autor prolífico, fue uno de los referentes morales en la lucha contra el terrorismo, contra la violencia, contra ETA, a la que perteneció en sus momentos iniciales.

No hace muchos años, había vivo un segundo nacimiento, un proceso de conversión, el encuentro con Dios a través de una mediación singular, el pensamiento de don Giussani y la forma de vida de algunos miembros de Comunión y Liberación en España.  

Las citadas reseñas periodísticas hacían referencia, y no podía ser menos, a su vida intelectual y a su faceta de referente moral. Pero creo que no hicieron justicia a ese proceso de “metanoia”, de cambio, descrito en su libro “El Abrazo. Hacia una cultura del encuentro” (Almuzara), en dónde confesó que pensaba desde joven –antes de su hecho extraordinario- “esa cuestión acerca de Dios es insoluble. Mejor aparcarla. Y aparcada la tenía de antaño, pero que mucho”. Se definía, al fin y al cabo, como un “agnóstico y decaído”.

Al día siguiente de su fallecimiento, un amigo me envío un enlace al pésame del Presidente Internacional de Comunión y Liberación, Julián Carrón. Texto en el que hacía pública la carta que Mikel Azurmendi escribió al responsable en España de ese Movimiento, el sacerdote Ignacio Carbajosa, para solicitar su admisión en Comunión y Liberación.

Una carta que ha pasado demasiada inadvertida y que merece la pena que se reproduzca aquí por su valor histórico.

Descansa en Paz, querido Mikel, a quien recuerdo, por varias conversaciones, como una persona directa, sincera, íntegra, capaz de hacerte comprender las razones últimas y penúltimas de lo que ocurre en la realidad siempre compleja que nos bloquea. 

La carta dice así:

“Querido Nacho, hace ya un tiempo que vengo madurando mi ingreso en CL y creo que ya ha llegado el momento de pedíroslo. Desde que finalicé de escribir El Abrazo vengo haciendo un camino de cobrar confianza en que mi renacimiento como cristiano es definitivo porque se asienta sobre mi absoluta aceptación y entrega a Jesús.

Por una parte he cobrado conciencia de que soy muy querido por Dios, por no decir demasiado querido, dada la demasía de perdón que he recibido. Y eso solo puedo agradecerle con más entrega personal.

Por otra, la lectura meditada de Crear huellas en la historia del mundo -libro que estamos también leyendo en EdC- me empuja a romper un último y viejísimo prejuicio anarco de no dejarme "pertenecer" completamente, de mantenerme de gaviero perpetuo sin entregar a nadie la vigía de mi propia navegación.

He comprendido que el "sí" de Pedro generó el nacimiento de un Pueblo, una unidad de gentes-en-encuentro con cierta "entità etnica" como expresó un Papa. He entendido el significado de "obedecer" como el único modo de trascender mi yo hacia el Otro al igual que un futbolista "obedece" a su entrenador. Vamos, que tengo que "hacer caso" a pastores que estáis guiando a esa tribu cuyo estilo de vivir me conmocionó tanto.

Ha pasado ya el tiempo de "ser como vosotros" proponiéndome "ser con vosotros". Tengo que superar eso de ser vuestro compañero de camino para ser compañero de vuestro camino. Espero que con esta entrega de mi orgullo cierta pobreza de corazón me encaminará más hacia la esperanza, a realizarla en mi destino ya tan próximo.

Pues eso, quedo a vuestra disposición con un agradecido abrazo. 

Mikel”.

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