Opinión

¿Qué pasó en la visita Ad Limina?

El Papa y el primer grupo de Obispos de España en visita ad Limina. Vatican News.
photo_camera El Papa y el primer grupo de Obispos de España en visita ad Limina. Vatican News.

El primer grupo de obispos españoles, 24, de las provincias eclesiásticas de Santiago de Compostela, Oviedo, Burgos, Pamplona y Tudela y Zaragoza, han regresado ya de la Visita Ad Limina Apostolorum, vamos, de ver al Papa y a los Prefectos Vaticanos.

Y lo han hecho eufóricos, entusiasmo o alegría intensa, en el buen sentido de la palabra. Da la impresión de que los obispos necesitaban, eso, que el Papa les confirmara en la fe, en la esperanza, en la caridad, y en el gobierno. La presión ambiental es muy fuerte. Los retos no son pocos y los intérpretes del papa a veces son portavoces de sus deseos.

Otra cuestión es que, nada más aterrizar en España, alguien haya pretendido fastidiarles un poco la fiesta. Un poco, que no mucho.

El contenido de la Visita es reservado, claro está. Solo sabremos públicamente por lo que escriban en las habituales cartas que suelen redactar para sus diocesanos. Bueno, en esta ocasión, después de la visita al Papa, nombraron al arzobispo de Santiago portavoz ante los medios españoles acreditados en Roma.

Dijo don Julián que “creo que lo estamos celebrando con ese espíritu, que el Papa Francisco quiere de alguna forma que sea una realidad, un espíritu sinodal, donde nos escuchamos mutuamente, donde efectivamente venimos con esa actitud de escuchar y a la vez de ser escuchados”. No olviden que cuando se sacan a pasear lugares comunes quiere decir que toda va bien, según lo previsto". 

Y añadió: “A mí, hay una cosa, que me preocupa mucho y es que estemos dando respuestas a preguntas que nadie nos hace. Entonces claro, es difícil mantener esa conexión con aquellas personas que tenemos encomendadas, por eso la necesidad de escuchar y efectivamente invitar también a que nos escuchen en esa preocupación de hacer cada día más presente el reino de Dios en medio de nuestra sociedad”.

Aquí está clase. Dicen que el papa, que escuchó a los obispos, estaba encantado, relajado, que contó anécdotas de su vida como sacerdote y obispo, que respondió a todas las preguntas, que les insistía en eso que podríamos llamar la pastoral del “tú a tú”, del rostro concreto, del encuentro con cada persona, de la preocupación por el otro concreto. Con los sacerdotes, con los religiosos, con los fieles, con los pobres, hasta con los obispo eméritos, si me apuran. 

Por cierto, hay un obispo muy diligente que ha redactado un informe, a modo de diario, de lo que vivieron en la Visita. Ya se ve que no hemos perdido la costumbre de tener obispos a los que les gusta hacer las cosas bien.

Nada de broncas, ni de regañinas, ni de mensajes subliminales, ni de imponer agendas, por mucho que se diga y se repita, y se repita cansinamente. Diálogo, encuentro fraternal, confirmación en la adecuada orientación del episcopado en los temas básicos del pontificado, que son los de la Iglesia, también en la cuestión de la pederastia, y aliento mucho aliento y esperanza.

Algunos datos sueltos como el descubrimiento, para muchos, del cardenal  Giussepe Versaldi, el de Educación católica, o la claridad de ideas y buen información sobre lo que pasa en España de la Secretaría de Estado, es decir, gracias señor Nuncio.

Y buen rollo entre los obispos, al menos entre los grupos que convivían juntos. Estoy seguro que esas iglesias diocesanas, y todos los demás, saldremos beneficiados de esta Visita Ad Limina en tiempos de pandemia. 

Del 10 al 15 de enero les toca a los de las provincias eclesiásticas de Tarragona, Barcelona y Valencia. Cataluña y Valencia, pues eso, sin lecturas políticas.

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