Opinión

Lo que nos espera el nuevo año

Comisión permanente de la Conferencia Episcopal.
photo_camera Comisión permanente de la Conferencia Episcopal.

Ciertamente nadie puede afirmar que sabe lo que le espera el nuevo año. Solo Dios lo sabe y siempre sabe más. Las previsiones humanas son, eso, previsiones. En manos del Señor del tiempo y de la historia estamos, porque “no sabemos ni el día, ni la hora”.

Al margen de ese sustrato básico de la conciencia creyente, las previsiones siempre permiten una mínima preparación. Afrontamos un nuevo año eclesial de cambios en las sedes episcopales, en la Iglesia en España. Aunque en esta ocasión con importantes ases en la manga.

Al margen de los nombramientos de próximos obispos auxiliares, Sevilla y previsiblemente Cartagena-Murcia, están pendientes de cubrir las diócesis de Ávila, Menorca, Gerona y Alcalá de Henares.

Es cierto que no hay prisa en los casos de Ávila y Alcalá de Henares. Don Jesús García Burillo es seguro. Bueno, la que es segura es la diócesis de Ávila. Aunque haya que restañar la heridas del proceso último. No sería descartable que el actual administrador de Alcalá de Henares se quedará en esa diócesis. Al menos mentalmente ya está más allí que en Madrid.

Sorprende lo que está pasando en Cataluña. O no encuentran candidatos, o los que encuentran no satisfacen al entramado de ayuda al Nuncio o hay proyecto de fusión y fisión a más largo alcance.

Han presentado al Papa su renuncia los obispos de Sigüenza-Guadalajara, Palencia, Tuy-Vigo, Santander, San Feliu y Cuenca. Santander está acelerado y le harían un gran favor a don Manuel Sánchez Monge que le dejarán descansar del sufrimiento que ha pasado en los últimos tiempos. Seguro que habrá oportunidad de hablar de Santander.

Tuy-Vigo puede convertirse en diócesis de consolación. Palencia es una incógnita que tiene una explicación no muy publicable, de momento.

Las más importantes, por ser sedes metropolitanas y porque sus obispos pertenecen por derecho a la Permanente de la Conferencia Episcopal, son los relevos en las archidiócesis de Pamplona-Tudela, Santiago de Compostela y Mérida-Badajoz.

Me consta que hay muchos que están echando el resto en la provisión de esas iglesias. Sobre todo en los casos de Pamplona y Santiago de Compostela. Dos piezas importantes en el ajedrez eclesial. No hay que olvidar, además, que Granada estrenará plenitud de potestad, con lo que dará que hablar. 

Con mucha insistencia se comienza a hablar de cambios en Madrid. Incluso se dan fechas, nombres, intereses e intenciones. Veremos. En el mundo clerical, lo imposible es real.

Y aunque no es previsible que se haga la provisión episcopal, salvo por razones de fuerza mayor, en 2023 presentarán al Papa su renuncia por edad los obispos de Mallorca, Lérida, Ciudad Real y Segovia.

Luego está la Conferencia Episcopal, que bien merecería un artículo aparte. Tarde o temprano, el nuevo secretario general se estrenará. No lo duden. Aunque es lógico que haya quien piense que la cúpula de al Conferencia cambiará en primavera de 2024 y hasta entonces todo será un proceso largo de adaptación al sistema.

¿A qué sistema?

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