Opinión

Para no perderse en la Asamblea Plenaria

Asamblea Plenaria de los obispos de abril de 2022.
photo_camera Asamblea Plenaria de los obispos de abril de 2022.

Arranca hoy lunes una nueva Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Es indudable que los focos, al menos los mediáticos, se centrarán en el proceso de elección del nuevo secretario general. Secretario portavoz o secretario y portavoz. Aunque éste no será el único tema de relevancia.

Sin duda que la elección de secretario general es decisiva. Máxime después de la sorpresa Argüello, que deja el listón muy alto. No solo en lo referido a la gestión del día a día de la maquinaria, en cierta media, o en gran medida, burocrática, sino en lo que me parece más decisivo, las relaciones con el Gobierno y con la sociedad.

No hay que olvidar que aunque en cada mesa de diálogo con el Gobierno se haya sentado el obispo o técnico/s de la cosa, allí estaba monseñor Argüello y no precisamente como invitado de piedra.

De lo poco que sabemos sobre cómo discurrían los encuentros, se ha convertido en un lugar común la anécdota de cómo, en una de las reuniones, monseñor Argüello tuvo que poner sobre la mesa su currículum, con los capítulos de su procedencia y servicio a la izquierda, para pedir que no le dieran lecciones de teoría y práctica de compromiso e igualdad social.

Éste me parece un aspecto si cabe más importante que el de quién se vaya a poner frente a los periodistas, que no es una cuestión menor. No solo se trata de dar en bien cámara y saber leer el teleprónter, sino de argumentar de forma adecuada, con rigor, profundidad y un cierto aire de ventilación de ideas.

Máxime cuando el Gobierno va a poner en marcha una nueva estrategia de deslegitimación político-social de los Acuerdos Iglesia-Estado. No olvidemos que si a la izquierda le van mal las encuestas, pronto saca a pasear a la Iglesia.

Está además la cuestión de lo niveles de interlocución con el Gobierno, que  son varios.

Por un lado, el nivel del presidente de la Conferencia. Por otro el del Vicepresidente, que ocupa la sede de las múltiples cortes capitalinas, y después el de quienes se sientan a trabajar los temas. Niveles de líneas no solo convergentes.

Esta clave del cruzamiento de niveles también es relevante. El secretario general no lo es, que sepamos, del presidente de la Conferencia episcopal sino de la Conferencia episcopal. Por tanto, de la pluralidad de voces, de estilos, de sensibilidades, de pareceres, en un momento en el que los liderazgos no parecen trascender las afinidades electivas y en el que la Conferencia no parece estar en Fuenteovejuna.

Es importante, sin duda, la elección del secretario general post-Argüello. Y también, por ejemplo, el documento “Persona, familia y sociedad” sobre todo para el momento en el que vivimos. Tan importante es el documento como cómo se explique. Pasados los sesgos redaccionales, esperemos que sea la hora de hacerlo público con las incidencias adecuadas.

Y hablando de cuestiones ad intra de la Iglesia, será importante lo que los obispo digan, con libertad, con parresia, sobre algunos capítulos que han ocupado la agenda pública. Desde la visita apostólica a los Seminarios españoles hasta lo referido a ciertas decisiones que afectan a la normativa canónica.

Ah, y no olvidemos la pederastia. Se supone que tendremos alguna noticia de la investigación encargada por la Iglesia, que llevaba con mano firme monseñor Argüello y que recibirá el nuevo en herencia.

Las herencias, las de ayer y las de hoy…

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