Opinión

De obispos catalanes y Notas anotadas

Juan José Omella. Foto Pere Virgili.
photo_camera Juan José Omella. Foto Pere Virgili.

Lo previsible. Se ha armado una buena con la parte de la Nota de los obispos catalanes en Conferencia Episcopal. Concepto y término que, si aunque no mal recuerdo, su uso está autorizado por Roma, conduce a que el personal se confunda.

Enfado en determinada prensa y en determinados periodistas. ¿Acaso se esperaba otra cosa? Silencio en la calle Añastro, no tanto y no solo por no llevarles la contraria. Entre otras razones por que en Madrid no parece que se sabía nada, les ha pillado por sorpresa. Bueno, excepto al presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Omella, que ejerce en dos sedes, Madrid y Barcelona.

Me dicen –hay que comprobarlo aún- que en la reunión de los obispos no estuvo el cardenal Omella. Y que la parte del león la llevó el que es también Copríncipe del Estado soberano e independiente de Andorra.  Lo que está claro es que una parte de la Nota no sale sin Omella, aunque no salga con Omella presente.

La cuestión de la Nota. Les faltó referirse al Ministerio de Justicia como Ministerio de Gracia y Justicia. No se trata de que no cite la palabra indulto –se entiende-, sino que en las declaraciones públicas, la Iglesia siempre se ha caracterizado por saber clarificar, distinguir, precisar, establecer diferencias, decir lo que tiene que decir y decirlo con rigor. Además de un juicio de verdad y de bien.

Entiendo que si no dicen algo es para no molestar a unos. Si no dicen otra cosa, es para no molestar a otros. Al final, ni a unos, ni a otros. Por cierto que esta dinámica no parece muy evangélica, Sí, sí, no, no.

Lo más alejado de las declaraciones públicas de las instituciones de la Iglesia son la imprecisión, la ambigüedad, la nula distinción, los lugares comunes, el lenguaje de uso y abuso, las frases hechas.

Si he de serles sincero, me quedaría incluso con el comunicado del 1-O. Repásenlo.

Lo que se juzgó en el Tribunal Supremo fue un ataque a la paz pública, “a la observancia de las leyes y resoluciones judiciales como fundamento de la convivencia en el marco constitucional”. ¿Acaso esto no importa?

Más allá de los actos de coyunturales, que tienen su relevancia, vamos a la cuestión de fondo. O a una de ellas. ¿Han hecho los obispos un discernimiento moral sobre el nacionalismo en España? Algunos me dirán que sí, que con los documentos Valoración moral y Orientaciones morales, y una Nota posterior, es suficiente. Hay quien pensará que no.

Es cierto que ningún episcopado mundial lo ha hecho como tal. ¿Y la Doctrina pontifica? ¿Y el corpus de los principios de la DSI?

Que no se haya hecho quiere decir que no se debe hacer o que no se va a hacer.

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